Pensaba que los hombres grises eran lejanos,
de celuloide gris entre humos de tabaco,
quería creer que solo aparecen una vez y en otros países.
Los hombres grises -me decía-no quieren hacerte daño,
son grises ,de temperamento hostil y sentir extraño
pero, buscando su gris inquietud, desisten y olvidan quien eres.
Negras sonrisas de nicotina por fuera ,gris espectral en sus adentros.
Creía ,pobre de mí,que en sempiterno engaño
nunca aplican doloroso y gratuito escarnio.
Pero los hombres grises se nutren del gris de la ceniza,
-¡son grises ,grises,grises...!-
formando cadenas de hombres grises entre humos de tabaco.
En su anhelo gris dejan una huella gris mientras se ayudan entre ellos
y cuando te aplican el mal por el mal no lo crees
-o te niegas con espanto y por inercia a creerlo-
porque nunca llegas a ser ya el hombre que un día fueres.
Ahora reconozco a muchas leguas a los hombres grises;
me escondo de esas cadenas frías y huyo ensangrentado ,despavorido,
de su cruel tonalidad en gris desesperado.
de celuloide gris entre humos de tabaco,
quería creer que solo aparecen una vez y en otros países.
Los hombres grises -me decía-no quieren hacerte daño,
son grises ,de temperamento hostil y sentir extraño
pero, buscando su gris inquietud, desisten y olvidan quien eres.
Negras sonrisas de nicotina por fuera ,gris espectral en sus adentros.
Creía ,pobre de mí,que en sempiterno engaño
nunca aplican doloroso y gratuito escarnio.
Pero los hombres grises se nutren del gris de la ceniza,
-¡son grises ,grises,grises...!-
formando cadenas de hombres grises entre humos de tabaco.
En su anhelo gris dejan una huella gris mientras se ayudan entre ellos
y cuando te aplican el mal por el mal no lo crees
-o te niegas con espanto y por inercia a creerlo-
porque nunca llegas a ser ya el hombre que un día fueres.
Ahora reconozco a muchas leguas a los hombres grises;
me escondo de esas cadenas frías y huyo ensangrentado ,despavorido,
de su cruel tonalidad en gris desesperado.
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