dulcinista
Poeta veterano en el Portal
En la soledad del monte
murió el beato Isaías
sin haber conocido el vicio
no gozado cuerpo de mujer.
Las alimañas limpiaron sus huesos
y pasó casi un siglo
hasta que un tallista
recogió uno de los huesos secos
para hacer una figura
representando a una diosa
que fue vendida más tarde
a un mercader de Damasco
para después ir a parar
a un prostíbulo de Creta.
Ahora la figura adorna
la mesa de un burdel,
en medio de placeres varios,
entre senos y sexos desnudos.
Así el beato se iguala a todos los hombres,
así conoce el pecado después de muerto.
Eladio Parreño Elías
31-Marzo-2011
::