P
Paloma Martin
Invitado
Los libros durante mi infancia
eran mariposas libres
que flotaban de los estantes.
Iban de las manos de mi padre,
a las de mi madre en un instante.
Él leía desde el trabajo a casa,
así emprendía su retorno.
Era uno mas entre tantos hombres.
El leer lo abstraÍa de ese entorno
de gente sin rosotros ni nombres.
Ella enjugaba sus manos mojadas
por lavar ropa de sus criaturas,
retomaba en alguna página,
que como blanca sábana
tendÍa al sol de la lectura.
Dónde estar , yo me dabatÍa,
si en el mundo de la lectura,
en el que llevaba por dentro
o en el de mi cuadra , cada dÍa.
Me quedaba suspendida
de las alas , como mariposa
mientras leÍa
pero luego salÍa
como todos, a abonar
con piel de las rodillas
el asfalto.
Le florecÍan niños
todos los dÍas,
a esa calle
de personas sencillas.
Como a mí que sin quererlo
me florecen
más y más poesÍas...
Paloma martin
mayo 2014.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
eran mariposas libres
que flotaban de los estantes.
Iban de las manos de mi padre,
a las de mi madre en un instante.
Él leía desde el trabajo a casa,
así emprendía su retorno.
Era uno mas entre tantos hombres.
El leer lo abstraÍa de ese entorno
de gente sin rosotros ni nombres.
Ella enjugaba sus manos mojadas
por lavar ropa de sus criaturas,
retomaba en alguna página,
que como blanca sábana
tendÍa al sol de la lectura.
Dónde estar , yo me dabatÍa,
si en el mundo de la lectura,
en el que llevaba por dentro
o en el de mi cuadra , cada dÍa.
Me quedaba suspendida
de las alas , como mariposa
mientras leÍa
pero luego salÍa
como todos, a abonar
con piel de las rodillas
el asfalto.
Le florecÍan niños
todos los dÍas,
a esa calle
de personas sencillas.
Como a mí que sin quererlo
me florecen
más y más poesÍas...
Paloma martin
mayo 2014.