Todos somos hijos de la humanidad
de la cabrona humanidad,
de la que no ha conocido la paz
desde que comenzamos a andar.
¡Grandísima verdad, pues se puede decir más alto, pero más claro no creo!
Completamente de acuerdo.
He resaltado una estrofa que se me ha agarrado al pecho, faltándome por un segundo el aliento.
Un gusto pasar por tus letras.
Saludos.