Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Los muertos,
se besan sin rosar labios,
en un intento,
de inmortalizar lo humano.
Se abrazan,
sin la calidez,
ni palpar,
lo que ayer fue.
Los muertos se aprecian,
sin halagos,
por simple inercia,
de lo pasado.
Se demuestran,
su afecto,
con la esencia,
de lo eterno.
Los muertos se besan,
sin tener labios,
con la fiel promesa,
de ser inmortalizados.
Se hacen caricias,
mutuamente,
se llenan de vida,
en la misma muerte.
Los muertos llaman,
al viento con gemidos,
la profana serenata,
de los amantes impíos.
Se tocan el alma,
con miembros fríos,
la amada descarnada,
el amante consumido.
Los dos amantes,
más allá de este plano,
se llenan sin la carne,
se besaran sin los labios...
se besan sin rosar labios,
en un intento,
de inmortalizar lo humano.
Se abrazan,
sin la calidez,
ni palpar,
lo que ayer fue.
Los muertos se aprecian,
sin halagos,
por simple inercia,
de lo pasado.
Se demuestran,
su afecto,
con la esencia,
de lo eterno.
Los muertos se besan,
sin tener labios,
con la fiel promesa,
de ser inmortalizados.
Se hacen caricias,
mutuamente,
se llenan de vida,
en la misma muerte.
Los muertos llaman,
al viento con gemidos,
la profana serenata,
de los amantes impíos.
Se tocan el alma,
con miembros fríos,
la amada descarnada,
el amante consumido.
Los dos amantes,
más allá de este plano,
se llenan sin la carne,
se besaran sin los labios...