sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los mundos mágicos están más allá del mar,
se oye su sonido ambiente
cuando las olas ronronean en la espuma
y empiezan a maullar en sus burbujas.
En cada ritmo de suavidad,
en donde los mundos de magia
pueden llegar a esos otros mundos
que se expresan en la niebla
que se acercan al sentido
de donde los pensamientos introducen
sus escenas en los laberintos de corales.
Se ven encendidos los caminos
que poseen sus latidos
llegando a cada rincón
donde las fuentes marinas
sirven su mejor respuesta
pues se añaden a cada lado
en donde los peces abren su boca
para besarse en las venas del mar
así circularan las corrientes y nacerán
los hirvientes sentimientos
para tocar a las almas
de las estrellas marinas.
Los mundos mágicos que se entonan
en cada abrir de ojos
que llueven lágrimas
de sonrojado vapor
que encuentra a cada brillo
que endulza su lado tierno
que llega a cada beso
donde se hacen los sellos
de las huellas
donde pasan los mensajes
de costa a norte
y de costa a sur
siempre planchando
a las olas
en la maquillada arena.
Se emborrachan los mares
y se ve que el circulo apreta
su cintura
para que nazcan mundos
que llegan a las islas
y las hacen paraísos
admirados por aplausos
acoplados en imágenes
que se abrazan en sonidos
llegando a cada lado de sus orígenes
transmitidos en
las gargantas de los rincones
donde el sol se inunda
en las esferas que transmiten ondas
de todo tipo de colores
pues en los torbellinos anaranjados
exprimidos por la magia
y la fantasía
se hace sonrisa
el mejor idioma
para llegar
a donde el mundo primero
se ve en la lejanía del horizonte
comprometido y casado con su escena
de ver bailar al cielo un paso doble
así hasta acercar a cada destino
en la misma hazaña
de beber de sus fuentes
de albergar cada momento
que toca a las llamas
cayendo estas en las burbujas oceánicas
para entonar
su emoción
y para que hagan el amor
entre la santa voluntad
de las infinitas diosas del mar
donde rugen los corazones
en charcos de lazos
que se van uniendo
para que brillen y corran
las luces
que integran el descubierto mundo
donde en cada lado
existen velas puntiagudas
que encienden al mar
con el color de la naturaleza.
Pero las lágrimas de ese mundo
son música
hecha por estrofas
que generan rimas.
Las claves de cada paso
y de cada escena
de la madriguera de las mareas
diferenciándose entre cada punto y aparte
entre cada rizo
que se hacen las olas así mismas
y que saben que al llegar
hasta más allá de cada tiempo
se puede comprobar
que las señales
se cortan por la mitad
atrayendo a más corrientes
viendo que los espíritus de los peces
van más rápidos
que el reloj de arena
ese que se curva en la última zancada
de poder llegar a donde todo es naturaleza
mezclada con la pasión
de muchas esperanzas
que ojean sus palabras
porque permiten
que el cielo y el infierno
se crucen en llamadas
hasta tocar al puntiagudo universo
metido como si fuera una rampa que atraviesa el muro
que lo apodera de su mente
pues cuando el mundo respira
salen acentuadas las huellas
del infinito
recorriéndose cada trago de la sal
embestida por el azúcar
de una lágrima enrojecida
de arte
más su amor
y con la pasión
de alzar las cuerdas de las memorias
y atraer su despegue
para localizar que hasta el arco iris
se sumerge en las cálidas temperaturas
que se van haciendo rocas liquidas
pero majestuosamente hermosas
así es como se encuentran los mundos
porque cuando se ven los primeros
también se ven que los últimos
son más primeros aun
por ser una vida eterna.
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