Marconvoz
Poeta recién llegado
Había una vez una tribu de niños pequeños. Un grupo de amiguitos que tenían un diente quebrado. La gente los conocía como el club de los niños de las paletas partidas.
Un día la directora del colegio al que iban a ir le dijo a cada una de las mamás de estos niños que no estarían todos juntos en la misma clase.
Los niños del diente quebrado querían estar juntos, siempre juntos, para aprender y divertirse con sus juegos y ocurrencias.
Se les ocurrió un plan para que otra directora los dejara estar en la misma clase. Buscaron muchos globos del color preferido de la señora directora y los inflaron. Cuando lograron atar todos los globos los dejaron junto a un árbol en el que solían jugar todos los días. La directora vivía cerca de ese árbol y sabían que iría a ver los globos del color que tanto le gustaba. Y así fue. Cuando la directora se acercó a mirar aquellos globos de tan bonito color los niños del diente quebrado le pidieron que los desatara de la rama. Cuando la directora logró desatar el nudo una ráfaga de viento fuerte elevó de un tirón los globos con la directora asustada que no pudo desprenderse de aquellos globos. Y mientras se iba volando por el cielo los niños de las paletas quebradas festejaban con risas y bailes que ya nadie les impediría estar juntos.
Un día la directora del colegio al que iban a ir le dijo a cada una de las mamás de estos niños que no estarían todos juntos en la misma clase.
Los niños del diente quebrado querían estar juntos, siempre juntos, para aprender y divertirse con sus juegos y ocurrencias.
Se les ocurrió un plan para que otra directora los dejara estar en la misma clase. Buscaron muchos globos del color preferido de la señora directora y los inflaron. Cuando lograron atar todos los globos los dejaron junto a un árbol en el que solían jugar todos los días. La directora vivía cerca de ese árbol y sabían que iría a ver los globos del color que tanto le gustaba. Y así fue. Cuando la directora se acercó a mirar aquellos globos de tan bonito color los niños del diente quebrado le pidieron que los desatara de la rama. Cuando la directora logró desatar el nudo una ráfaga de viento fuerte elevó de un tirón los globos con la directora asustada que no pudo desprenderse de aquellos globos. Y mientras se iba volando por el cielo los niños de las paletas quebradas festejaban con risas y bailes que ya nadie les impediría estar juntos.