No hay lugar en este mundo,
que no esté corrompido,
ni donde no se halle…
lo mío es mío,
y lo tuyo…
si te descuidas, te lo quito.
Mil batallas se libran cada año,
con armas pesadas apagando vidas,
con palabras que no matan,
pero hacen mucho daño.
La humanidad, cada vez es más egoísta,
no importa lo que ocurra el mañana,
pues da lo mismo,
mientras a uno, no le pase nada.
Cerremos los ojos por un instante
y preguntémonos en voz alta,
o para nuestra alma...
¿Es este el mundo que queremos,
para los niños del mañana?
Fácil es la pregunta,
pero cuan difícil es contestar,
si no pensamos por un momento…
¿qué les vamos adejar?
Es ley de vida,
salir siempre ganando,
cueste lo que cueste,
sin importarnos nada,
vaya ejemplo que estamos dando,
más no olvidemos algo,
estamos siendo observados
por los niños del mañana.
Hagámoslo por ellos,
no inculquemos el odio, ni el rencor,
la maldad o el poder,
bastante tienen ya,
por vivir en un mundo mejor.
¿A quién no se le alegra el corazón,
cuando ve a un niño sonreír?
¿A quién no le da un vuelco el alma,
cuando ve a un niño morir?
Ellos, nos hablan con su mirada,
nos piden un mundo mejor,
donde poder vivir en paz.
No volvamos la vista atrás,
hagámoslo por ellos,
démosles la oportunidad,
que nosotros, no supimos aprovechar.
Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 3/09/2014
Última edición por un moderador: