Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algún día aparecerán las palabras que nunca te dije
en una hoja perdida, tirada en la calle; rota.
No quiera el destino que llegue a tus ojos, que la mires.
Porque ya serán frases vacías, caducas.
Sentirás la necesidad de voltear hacia atrás
por el sentimiento de que alguien te mira.
ruego porque tu mirada no se desvíe, que se extrañe.
para que nadie altere el camino que ya habías elegido.
Habrá una mañana, en que despertarás con mi nombre en tu boca
y una sensación de vacío en la mirada.
Espero que ese día no te falte alguien que sepa lidiar con esos desastres,
que sepa de las ceremonias necesarias para combatir con el olvido
Habrá un silencio y no sabrás de dónde vino ni qué lo provocó,
para qué sirve o si valdrá la pena que haya llegado.
Yo estaré rezando para que ese visitante se marche
y deje tu sagrada rutina como la encontró.
Llegará un día en que te des cuenta de que la ausencia
es el nombre que le damos a los nudos en la garganta.
Espero que ese día la lluvia no te encuentre,
que las calles que te llevan a tu hogar no cambien de sentido,
que no te encuentres con nadie que se burle de tu sombra
y que nadie diga tu nombre sin saber lo que llevas en la espalda.
Espero que ese día te encuentre alguien como yo.
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