Rafael Pablo
Poeta recién llegado
fijos miró los míos.
Que por su voluntad movía
oyendo la melodía que de la caja salía.
Mientras pensaba que viva
estaba.
Era tan femenina como la
Luna que al cielo ilumina.
Como eterna la melodía que de la caja salía.
Tarde cuenta me daba que
la amaba...que nunca mía
sería.
Porque no estaba muerta ni viva.
Tan solo era unos ojos que
sin vida vivían.
Rafael Pablo
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