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Los pÁrpados se me caen sin lÁgrimas

GRACIELA PAOLI

Poeta adicto al portal
LOS PÁRPADOS SE ME CAEN SIN LÁGRIMAS


Sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
Antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
Luego
cuando Nerón levantó la antorcha para incendiar a Roma
y Popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que Pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
Tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a Túpac Amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

El grito de horror que ascendió desde Auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en Hiroshima como Nagasaki o Bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
Si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
Me sostiene
el gesto que Marta y María iniciaron en la casa de Lázaro
la generosidad que Varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de Espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la Madre Teresa
cuando me arropó.

GRACIELA PAOLI
 
Última edición:
:::gafas1:::Bravoooooooooooooooooo:::sorpresa1:::

:::banana:::Fantástico amiga mía!!!!

Te regalo una flor!!!!

2034G.jpg
 
Al pie del madero los versos de exquisita finura, concierto y sentimiento. Me llegan al alma como agua mansa y dulce que calma la sed de paz.
Un beso poeta, y todas las estrellas del celeste, estaré en pos de tu huella,:::hug:::
 
INFINITAMENTE CRUCIFICADO


Sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
Antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
Luego
cuando Nerón levantó la antorcha para incendiar a Roma
y Popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que Pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
Tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a Túpac Amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

El grito de horror que ascendió desde Auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en Hiroshima como Nagasaki o Bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
Si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
Me sostiene
el gesto que Marta y María iniciaron en la casa de Lázaro
la generosidad que Varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de Espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la Madre Teresa
cuando me arropó.

GRACIELA PAOLI



Excelente poema poeta,
bellas metáforas,
con imágenes románticas y dulces.
Un placer pasar.
Un beso:::wub::::::hug:::
 
INFINITAMENTE CRUCIFICADO


Sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
Antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
Luego
cuando Nerón levantó la antorcha para incendiar a Roma
y Popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que Pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
Tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a Túpac Amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

El grito de horror que ascendió desde Auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en Hiroshima como Nagasaki o Bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
Si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
Me sostiene
el gesto que Marta y María iniciaron en la casa de Lázaro
la generosidad que Varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de Espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la Madre Teresa
cuando me arropó.

GRACIELA PAOLI


Ah!... MADRE TERESA...
 
infinitamente crucificado


sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
luego
cuando nerón levantó la antorcha para incendiar a roma
y popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a túpac amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

el grito de horror que ascendió desde auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en hiroshima como nagasaki o bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
me sostiene
el gesto que marta y maría iniciaron en la casa de lázaro
la generosidad que varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la madre teresa
cuando me arropó.
graciela paoli
 
infinitamente crucificado


sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
luego
cuando nerón levantó la antorcha para incendiar a roma
y popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a túpac amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

el grito de horror que ascendió desde auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en hiroshima como nagasaki o bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
me sostiene
el gesto que marta y maría iniciaron en la casa de lázaro
la generosidad que varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la madre teresa
cuando me arropó.
graciela paoli
 
los pÁrpados se me caen sin lÁgrimas


sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
luego
cuando nerón levantó la antorcha para incendiar a roma
y popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a túpac amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

el grito de horror que ascendió desde auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en hiroshima como nagasaki o bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
me sostiene
el gesto que marta y maría iniciaron en la casa de lázaro
la generosidad que varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la madre teresa
cuando me arropó.
graciela paoli
 
los pÁrpados se me caen sin lÁgrimas


sobre esta marea humana que avanza
con el madero en andas y mi cuerpo en bandolera
soy el carozo de manzana que sobrevive a tanta dentellada
una criba de picotazos por la que ingresan
los chacales del dolor
la mueca del espanto
y la humorada agria.
antes que el iscariote me señalara
las cruces que el rey hizo marcar sobre mi puerta
desató en ríos de sangre
la estatura de la intriga
el peso justo de la infamia.
luego
cuando nerón levantó la antorcha para incendiar a roma
y popea paseaba sus caderas en medio de la estulticia
despellejado mi costado por enésima vez
mis vísceras sostenidas por los escasos dedos
de las escasas manos que aún seguían cercanas
otra piedra más
mi cuarta caída
la duda que pedro plasmó en su mirada
en medio de mi asombro y estupor.
tuve clavos otra vez en mis tendones
cuando el conquistador desmembró a túpac amarú
y a la estirpe americana
y nuevas espinas enterró en mi frente
la escoria humana de los mercaderes de esclavos
que engrillaron mi carne y la vendieron.

el grito de horror que ascendió desde auswitch al espacio
abrió mi piel en otros surcos rojos
tanto en hiroshima como nagasaki o bagdag
los cuervos volvieron a apropiarse
de los pedazos desperdigados de mi cuerpo.
si es que en mi cara se agudiza el vacío de mis cuencas
y los párpados se me caen sin lágrimas
es porque las fieras aún corroen mis entrañas...
me sostiene
el gesto que marta y maría iniciaron en la casa de lázaro
la generosidad que varinia puso en los pezones
al amamantar al hijo de espartaco
y el amor
bendito amor multiplicado
en las manos de la madre teresa
cuando me arropó.
graciela paoli
 
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