MiguelEsteban
ÚNICO
Una nube de tranquilidad me cobija mientras observo el paisaje;
el caserón vuelve a relucir con el cuchillo dorado de la piedra caliza, que resiste el embiste del viento y las lluvias;
la lagartija tomando el sol está, tuerce la cabeza y cierra un ojito aprovechando los ultimos rayos de sol;
el escarabajo de tierra camina lento con sus fuertes patas, tropieza y vuelca quedandose varios minutos intentando ponerse derecho;
mientras, se despierta uno de los dos grandes murciélagos, que aquella cámara de la gran casa rústica ocupaban.
Amapolas y amarillos de espinos, con el verdor de los pinos.
Vides para cuidar y cultivar, un pequeño jardín con caseta para las gallinas;
frambuesas y arandanos, en un pequeño huerto al lado de la puerta,
un pequeño estanque de azulejos en el aljive, donde nadan tres carpas y un barbo,
oscurece y el joven rapaz de cernícalo primilla del palomero oscuro de la casa,
se lanza a por un pequello ratón de campo, que andaba merodeando, buscando algún resto de harina o de grano.
Con los primeros rayos de sol, la mariposa de bellos colores azulados, dando sus aleatorios vuelos en busca de flores de lavanda, es atrapada por el pequeño mochuelo, que salta del agujero de aquella antigua encina.
El Castellano
el caserón vuelve a relucir con el cuchillo dorado de la piedra caliza, que resiste el embiste del viento y las lluvias;
la lagartija tomando el sol está, tuerce la cabeza y cierra un ojito aprovechando los ultimos rayos de sol;
el escarabajo de tierra camina lento con sus fuertes patas, tropieza y vuelca quedandose varios minutos intentando ponerse derecho;
mientras, se despierta uno de los dos grandes murciélagos, que aquella cámara de la gran casa rústica ocupaban.
Amapolas y amarillos de espinos, con el verdor de los pinos.
Vides para cuidar y cultivar, un pequeño jardín con caseta para las gallinas;
frambuesas y arandanos, en un pequeño huerto al lado de la puerta,
un pequeño estanque de azulejos en el aljive, donde nadan tres carpas y un barbo,
oscurece y el joven rapaz de cernícalo primilla del palomero oscuro de la casa,
se lanza a por un pequello ratón de campo, que andaba merodeando, buscando algún resto de harina o de grano.
Con los primeros rayos de sol, la mariposa de bellos colores azulados, dando sus aleatorios vuelos en busca de flores de lavanda, es atrapada por el pequeño mochuelo, que salta del agujero de aquella antigua encina.
El Castellano
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