Anne_
I killed Bukowski.
¿Por qué damos bendiciones, si estamos malditos?
No puedo soltarme ni sostenerme.
Clamor,
aplausos,
caramelos,
tinta,
naves,
navajas,
luces,
mundos,
ideas,
ventanas,
autos, más luces…
de verdad quiero dejar de oscilar,
de pendular,
de orbitar,
de naufragar,
de mecerme
al compas de unos blue jeans de acero
e incontables sábados colgados.
No tengo remedio ni dolor,
agua,
flechas,
viento,
sueños,
50 dólares,
milagros,
otoños,
promesas, más milagros…
los martes le sonreiremos a los perros ciegos del arco iris,
luego descenderemos
a pescar reflejos de cisnes
en las lagrimas que escurre la luna
sobre mi ondulado cabello.
Oh inocente, ya serás culpable,
de decir que todo esto mejoró,
de haber dicho que todos sentiríamos lo mismo,
decepciones, amor mal entendido,
tardanzas, esquelas,
almuerzos, piñatas invisibles,
cuidar de otros, perdones,
suplicar a Jesús que demore los desgarros del invierno,
los temblores dominicales
y los abrazos cadavéricos
al filo del infinito
cada diciembre,
mientras sin poder sostenerme,
tampoco caía.
No di mucho, di lo que tenía,
pero yo era una sola y nadie más lo hizo,
nadie más quiso venir, di lo que tenía…
Al filo del infinito
cada diciembre, di lo que tenía,
sin poder sostenerme,
sin poder caer,
di lo que tenía.
No puedo soltarme ni sostenerme.
Clamor,
aplausos,
caramelos,
tinta,
naves,
navajas,
luces,
mundos,
ideas,
ventanas,
autos, más luces…
de verdad quiero dejar de oscilar,
de pendular,
de orbitar,
de naufragar,
de mecerme
al compas de unos blue jeans de acero
e incontables sábados colgados.
No tengo remedio ni dolor,
agua,
flechas,
viento,
sueños,
50 dólares,
milagros,
otoños,
promesas, más milagros…
los martes le sonreiremos a los perros ciegos del arco iris,
luego descenderemos
a pescar reflejos de cisnes
en las lagrimas que escurre la luna
sobre mi ondulado cabello.
Oh inocente, ya serás culpable,
de decir que todo esto mejoró,
de haber dicho que todos sentiríamos lo mismo,
decepciones, amor mal entendido,
tardanzas, esquelas,
almuerzos, piñatas invisibles,
cuidar de otros, perdones,
suplicar a Jesús que demore los desgarros del invierno,
los temblores dominicales
y los abrazos cadavéricos
al filo del infinito
cada diciembre,
mientras sin poder sostenerme,
tampoco caía.
No di mucho, di lo que tenía,
pero yo era una sola y nadie más lo hizo,
nadie más quiso venir, di lo que tenía…
Al filo del infinito
cada diciembre, di lo que tenía,
sin poder sostenerme,
sin poder caer,
di lo que tenía.