Yak Mercado
Poeta recién llegado
I
Los poetas somos
los prescindibles
somos pues,
los que mueren,
mueren,
mueren una y otra vez
sin haber muerto.
Los que caminan
a ciegas,
los que dejamos
fermentar
el olvido,
el tiempo,
la tristeza.
Somos
los que
nos dejamos
morir,
muertos estamos
de alegría,
de risa,
de llanto.
Somos muertos
caminamos como tal,
vivimos como tal,
amamos
como muertos.
Al final
no hay un mañana
que dure
lo suficiente.
II
Los poetas
morimos
con cada amanecer,
más aun
noche a noche.
Nunca
es suficiente,
siempre más,
más,
más amor,
más vicios,
más excesos.
Morimos
a la música,
(en la música)
a las letras.
Y es,
en ese morir
constante
que nos sentimos
plenos,
virtuosos,
amados.
Vivos.
Los poetas somos
los prescindibles
somos pues,
los que mueren,
mueren,
mueren una y otra vez
sin haber muerto.
Los que caminan
a ciegas,
los que dejamos
fermentar
el olvido,
el tiempo,
la tristeza.
Somos
los que
nos dejamos
morir,
muertos estamos
de alegría,
de risa,
de llanto.
Somos muertos
caminamos como tal,
vivimos como tal,
amamos
como muertos.
Al final
no hay un mañana
que dure
lo suficiente.
II
Los poetas
morimos
con cada amanecer,
más aun
noche a noche.
Nunca
es suficiente,
siempre más,
más,
más amor,
más vicios,
más excesos.
Morimos
a la música,
(en la música)
a las letras.
Y es,
en ese morir
constante
que nos sentimos
plenos,
virtuosos,
amados.
Vivos.
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