abcd
Poeta adicto al portal
Si existiese espero jamás conocerle,
una mujer sin cicatrices no llegará tarde,
no se hará desear,
no podrá eclipsar por si sola el enigma del silencio en la piel.
Aún, en la distancia, en el cínico aplauso de sombras inoportunas
queda eso de encontrarse con sus propios ojos.
El temor a los espejos me vuelve un ser inseguro,
incapaz de romper la verdad, las promesas, la falta de imaginación.
Quizás ella ya aprendió a fumar por la vagina,
o quizá siga siendo como la neblina espesa y vacía
es decir, algo que no existe existiendo.
Abrir un cierre, prender un botón, desprender un sentido,
sentarse a observar el abismo que uno mismo crea,
inclinar la memoria hacia la profundidad profunda
dejar que todo caiga por su peso.
Esperar el mañana, la mañana, sin más.
una mujer sin cicatrices no llegará tarde,
no se hará desear,
no podrá eclipsar por si sola el enigma del silencio en la piel.
Aún, en la distancia, en el cínico aplauso de sombras inoportunas
queda eso de encontrarse con sus propios ojos.
El temor a los espejos me vuelve un ser inseguro,
incapaz de romper la verdad, las promesas, la falta de imaginación.
Quizás ella ya aprendió a fumar por la vagina,
o quizá siga siendo como la neblina espesa y vacía
es decir, algo que no existe existiendo.
Abrir un cierre, prender un botón, desprender un sentido,
sentarse a observar el abismo que uno mismo crea,
inclinar la memoria hacia la profundidad profunda
dejar que todo caiga por su peso.
Esperar el mañana, la mañana, sin más.