jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
ultimamente me ha dado por comer cucarachas
contra lo que uno pudiera pensar
y superada la repugnancia inicial
en realidad no saben mal
eso sí, crujen al morderlas
y las alas se adhieren insidiosamente al paladar
al principio comía sólo una o dos al día
pero ahora me como todas las que atrapo
total, no engordan
por otra parte, supongo que comer cucarachas
si no es por hambre o prescripción médica
debe ser síntoma de algo
no sé, tal vez cierta propensión a la melancolía
o la presencia de un gen retrógrada en mi intestino grueso
con tequila bajan mejor
les arranco primero la cabeza
doy un trago y la engullo
luego me como el resto
-a veces les quito las patas, por cuestión de higiene-
si me doy un atracón de ellas
al otro día siento un poco de pena
pero sólo hasta que doy con alguna otra
y le echo el guante y me la zampo sin pensarlo
no sé cómo vaya a terminar esta situación
ni las consecuencias que traerá consigo
tampoco es que piense mucho en ello
en realidad me gusta comer cucarachas
y si alguna preocupación me invade a veces
es cuando veo en la tele el anuncio
del último infalible spray insecticida de raid
que promete no dejar viva una sola
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