E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los Reinos del Conocimiento más Grande
Alto reino en donde no llega lo falso,
donde todo difiere y todo es uno,
en el mar sin orilla de lo Impersonal
la Persona cabalga en Mundo del Espíritu;
se turbaba al ver fluir de la fuerza del Mundo,
camaradas, sus actos, de la paz de Dios.
Una gloria asociada y un yo simbólico,
donde el cuerpo rendido estaba al alma,-
inmortal energía, bloque de equilibrio
en un flujo sin forma de cosmicidad,
un consciente festón de poder Transcendente
esculpiendo perfecto en substancia del mundo,
daba forma en ella al sentido del cosmos.
La consciencia es íntima y única trama;
cerca y lejos uno eran en sitio de espíritu,
los momentos preñados del tiempo del todo.
La pantalla arrancada del superconsciente,
las ideas vislumbran continua visión,
la visión llamarada de la identidad;
y la vida asombrosa jornada del alma,
sentimiento una ola de Gozo global.
En el reino de luz del poder del Espíritu,
como tal que llegara del más infinito
el infante nacido sin limitaciones
y creciendo en saber del eterno Angelito;
gigantez que resuelto devino en un Sol.
Un silencio radiante susurra a su alma;
su saber que captaba visión interior,
un mirar no tasado por breve horizonte:
él sentía todo, con mirar de poder.
Comunión establece con el Indecible;
era amigo de seres de extensa consciencia
con hechuras más grandes y cuerpo sutil;
con los Dioses conversa tras velo de Vida.
Colindaba su ser con las crestas Natura.
La Energía de origen tomó en sus brazos;
su cerebro cercado por luz animosa,
conocer envolvente abrazó corazón:
pensamientos surgían que mente no tiene,
ejercía poderes mayor que mortales:
escrutaba secretos de la Sobremente,
soportaba embelesos de la Sobrealma.
Fronterizo del Sol imperial, sintoniza
con celeste armonías, logrando ligar
a la esfera de la creación de lo Eterno.
Su finita parte colindante al absoluto,
sus acciones formulan mover de los Dioses,
empuñaba las riendas de Fuerzas del cosmos.
Traducido del Savitri de Aurobindo
donde todo difiere y todo es uno,
en el mar sin orilla de lo Impersonal
la Persona cabalga en Mundo del Espíritu;
se turbaba al ver fluir de la fuerza del Mundo,
camaradas, sus actos, de la paz de Dios.
Una gloria asociada y un yo simbólico,
donde el cuerpo rendido estaba al alma,-
inmortal energía, bloque de equilibrio
en un flujo sin forma de cosmicidad,
un consciente festón de poder Transcendente
esculpiendo perfecto en substancia del mundo,
daba forma en ella al sentido del cosmos.
La consciencia es íntima y única trama;
cerca y lejos uno eran en sitio de espíritu,
los momentos preñados del tiempo del todo.
La pantalla arrancada del superconsciente,
las ideas vislumbran continua visión,
la visión llamarada de la identidad;
y la vida asombrosa jornada del alma,
sentimiento una ola de Gozo global.
En el reino de luz del poder del Espíritu,
como tal que llegara del más infinito
el infante nacido sin limitaciones
y creciendo en saber del eterno Angelito;
gigantez que resuelto devino en un Sol.
Un silencio radiante susurra a su alma;
su saber que captaba visión interior,
un mirar no tasado por breve horizonte:
él sentía todo, con mirar de poder.
Comunión establece con el Indecible;
era amigo de seres de extensa consciencia
con hechuras más grandes y cuerpo sutil;
con los Dioses conversa tras velo de Vida.
Colindaba su ser con las crestas Natura.
La Energía de origen tomó en sus brazos;
su cerebro cercado por luz animosa,
conocer envolvente abrazó corazón:
pensamientos surgían que mente no tiene,
ejercía poderes mayor que mortales:
escrutaba secretos de la Sobremente,
soportaba embelesos de la Sobrealma.
Fronterizo del Sol imperial, sintoniza
con celeste armonías, logrando ligar
a la esfera de la creación de lo Eterno.
Su finita parte colindante al absoluto,
sus acciones formulan mover de los Dioses,
empuñaba las riendas de Fuerzas del cosmos.
Traducido del Savitri de Aurobindo