licprof
Poeta fiel al portal
se realizaba el taller de poesìa
en un galpòn de las inmediaciones, abandonado: allì
se habìa montado una gran biblioteca con grandes estantes
en base a donaciones de los vecinos del barrio:
y leìamos nuestros poemas y luego eran comentados
y se producìan extensas charlas que despuès continuaban
en una confiterìa cercana
mientras fumàbamos y cafeteàbamos
por entonces, lo recuerdo perfectamente, yo escribìa
poemas con abundantes juegos de palabras, figuras retòricas y medianamente poèticas
con grandes acumulaciones caòticas de palabras libres remedando el futurismo de marinetti
ese protofascista o diseñador gràfico
hoy ya no puedo escribir asì pero entonces sì podìa
es màs: no podìa escribir de otra manera; hoy, en cambio, me salen
poemas narrativos difìciles de publicar, difìciles de diagramar
por su forma màs o menos estilizada, siempre
escarbando en el pasado como si no hubiera otra cosa
como si la vida no fuera otra cosa
que tiempo perdido o reencontrado
luego de la tertulia o cafè o mate o tererè poètico
concurrìan los grandes poetastros
los poetas famosos, en ese ambiente
quienes recitaban sus poemas
con micròfono o no, eran entrevistados
mediante toda clase de preguntas
como si se tratara de una especie de interrogatorio vagamente castrense
como se estila en estos casos
en virtud de este conocido dispositivo poderoso
en base al cual alguien pregunta y otro (el entrevistado, en este caso) responde
preguntas sobre la poesìa eran o sobre la vida del poeta en cuestiòn
en dicho galpòn ferroviario abandonado o fàbrica o anexo: en efecto,
pasaban los trenes interrumpiendo con su trueno el recital dicho
mientras fumàbamos y el espacio se llenaba del humo blanco, volutas
y el aroma a tabaco: muchos murieron de càncer de pulmòn
pero eso es ya otra historia
yo era uno màs del montòn en esa muchedumbre poètica
los sàbados a la tarde pero los poemas de los poetas no me gustaban
para nada: me gustaban mis poemas o eso solo me interesaba: nadie
escribìa como yo: era una mierda: es cierto, pero era mi mierda
salida de mi culo
no del orto de otros a quienes se pretende imitar, o plagiar incluso
sin conseguirlo nunca, fehacientemente
al menos era mi propio excremento poètico
salido de mi esfìnter propio
no del de otros
imitaba es cierto, no vamos a negarlo pero como las abejas
pretendìa libar en diversas flores, en diversos ovarios
todo terminò una tarde en la que, como siempre, metì la pata
con mi absurdo e incontrolable narcisismo o egocentrismo al mango, al palo,
irrefrenable, y sin embargo, mis propios poemas me gustaban: los poemas
prosaicos, los antipoemas
parra mediante
el verso libre
el poema en prosa
la poètica prosa cotidiana
aùn me sigue gustando eso
los poetas se ofendieron por mi actitud crìtica
y no me echaron pero màs o menos, ademàs
yo necesitaba trabajar a ful: ya fungìa
como profesor de lengua y literatura
en lejanos parajes provinciales
ya orbitaba
como profesor particular
asì pasò el tiempo
hasta que ocurriò la tan mentada pandemia mundial
y entonces sì que descansè de lo lindo!
y volvì a escribir antipoemas
como este mismo
en el que recorro mi vida pasada
procurando rescatar algunos restos
del naufragio temporal
o del sueño pretèrito
raramente lo logro
pero el intento, me parece, vale
la pena
espero
en un galpòn de las inmediaciones, abandonado: allì
se habìa montado una gran biblioteca con grandes estantes
en base a donaciones de los vecinos del barrio:
y leìamos nuestros poemas y luego eran comentados
y se producìan extensas charlas que despuès continuaban
en una confiterìa cercana
mientras fumàbamos y cafeteàbamos
por entonces, lo recuerdo perfectamente, yo escribìa
poemas con abundantes juegos de palabras, figuras retòricas y medianamente poèticas
con grandes acumulaciones caòticas de palabras libres remedando el futurismo de marinetti
ese protofascista o diseñador gràfico
hoy ya no puedo escribir asì pero entonces sì podìa
es màs: no podìa escribir de otra manera; hoy, en cambio, me salen
poemas narrativos difìciles de publicar, difìciles de diagramar
por su forma màs o menos estilizada, siempre
escarbando en el pasado como si no hubiera otra cosa
como si la vida no fuera otra cosa
que tiempo perdido o reencontrado
luego de la tertulia o cafè o mate o tererè poètico
concurrìan los grandes poetastros
los poetas famosos, en ese ambiente
quienes recitaban sus poemas
con micròfono o no, eran entrevistados
mediante toda clase de preguntas
como si se tratara de una especie de interrogatorio vagamente castrense
como se estila en estos casos
en virtud de este conocido dispositivo poderoso
en base al cual alguien pregunta y otro (el entrevistado, en este caso) responde
preguntas sobre la poesìa eran o sobre la vida del poeta en cuestiòn
en dicho galpòn ferroviario abandonado o fàbrica o anexo: en efecto,
pasaban los trenes interrumpiendo con su trueno el recital dicho
mientras fumàbamos y el espacio se llenaba del humo blanco, volutas
y el aroma a tabaco: muchos murieron de càncer de pulmòn
pero eso es ya otra historia
yo era uno màs del montòn en esa muchedumbre poètica
los sàbados a la tarde pero los poemas de los poetas no me gustaban
para nada: me gustaban mis poemas o eso solo me interesaba: nadie
escribìa como yo: era una mierda: es cierto, pero era mi mierda
salida de mi culo
no del orto de otros a quienes se pretende imitar, o plagiar incluso
sin conseguirlo nunca, fehacientemente
al menos era mi propio excremento poètico
salido de mi esfìnter propio
no del de otros
imitaba es cierto, no vamos a negarlo pero como las abejas
pretendìa libar en diversas flores, en diversos ovarios
todo terminò una tarde en la que, como siempre, metì la pata
con mi absurdo e incontrolable narcisismo o egocentrismo al mango, al palo,
irrefrenable, y sin embargo, mis propios poemas me gustaban: los poemas
prosaicos, los antipoemas
parra mediante
el verso libre
el poema en prosa
la poètica prosa cotidiana
aùn me sigue gustando eso
los poetas se ofendieron por mi actitud crìtica
y no me echaron pero màs o menos, ademàs
yo necesitaba trabajar a ful: ya fungìa
como profesor de lengua y literatura
en lejanos parajes provinciales
ya orbitaba
como profesor particular
asì pasò el tiempo
hasta que ocurriò la tan mentada pandemia mundial
y entonces sì que descansè de lo lindo!
y volvì a escribir antipoemas
como este mismo
en el que recorro mi vida pasada
procurando rescatar algunos restos
del naufragio temporal
o del sueño pretèrito
raramente lo logro
pero el intento, me parece, vale
la pena
espero
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