P
Paloma Martin
Invitado
Los sabados mis niños,
se levantan antes,
que comience
a sonar el día.
Ellos son el primer acorde,
de la bella melodía
que toca la mañana.
Son como satelites de mi cama.
Primero fue sólo una luna:
la carita de nuestro bebé
mirándonos desde su cuna.
Hace poco venían
y se zambullían
entre las sábanas
sin decir nada.
Nos atravesaban
el lecho y el alma.
Ahora despabilan
con todo derecho
nuestro sueño y la calma.
Charlan, entre ellos,
como entonando
su propia canción,
que nos va despertando.
Nuestros hijos
brillan con la luz
que ayer
les prestamos,
y nos devuelven
tal resplandor.
Que por eso hoy
ellos son el sol,
y nosotros somos
la Tierra
que les damos.
se levantan antes,
que comience
a sonar el día.
Ellos son el primer acorde,
de la bella melodía
que toca la mañana.
Son como satelites de mi cama.
Primero fue sólo una luna:
la carita de nuestro bebé
mirándonos desde su cuna.
Hace poco venían
y se zambullían
entre las sábanas
sin decir nada.
Nos atravesaban
el lecho y el alma.
Ahora despabilan
con todo derecho
nuestro sueño y la calma.
Charlan, entre ellos,
como entonando
su propia canción,
que nos va despertando.
Nuestros hijos
brillan con la luz
que ayer
les prestamos,
y nos devuelven
tal resplandor.
Que por eso hoy
ellos son el sol,
y nosotros somos
la Tierra
que les damos.