El árbol solitario crecía
al resguardo de la roca
Ella le protegía del frío y del viento
y viceversa sus ramas le daban sombra
El hombre les veía tan compenetrados
que en contemplacion entraba
en tal atmósfera de paz
Rara unión de seres no semejantes
El bosque abajo se cobijaba
y desde sus ramas más altas
Miraban a su conjenere
Feliz parecía con su singularidad
Aunque pensaba echaria de menos el parloteo continuo
En el silencio de la vaguada
se dibujaba el despegado cielo
que compartía con vacas, ovejas, lamas, caballos salvajes
humanos que reposaban
y se contaban historias de lugares lejanos
de emociones que salían de un alma profunda
que se saben pequeñas
La bruma a veces le cubria
Una niebla que en movimiento perpetuo la bañaba
Iba de abajo arriba como de arriba abajo
Luego desaparecía
intimidada por el sol
El horizonte de diferentes colores relucia
Asi juegan al escondite
el sol y la niebla
A ocultar la materia a los ojos inocentes
En un elocuente espacio
El destino marca su ritmo
y todo enmudece bajo su signo
El escudo de la razón palidece
de lo que es y debe ser
Sus raíces se aferraban
al centro de la tierra
En su no ser estaba su ser
Lo engrandecido se achica
en los misterios del por qué
El hombre le cuenta al árbol
que solo actúa
en consecuencia de su devenir
que calma el ansia
Mantiene el don de la fe
su mejor inventario
para su espíritu
que debe seguir bregando
hasta soltar su cuerpo quebrado
él seguirá maravillandose
de otras historias
que le seguirán contando
12/06/2021
©Dikia
al resguardo de la roca
Ella le protegía del frío y del viento
y viceversa sus ramas le daban sombra
El hombre les veía tan compenetrados
que en contemplacion entraba
en tal atmósfera de paz
Rara unión de seres no semejantes
El bosque abajo se cobijaba
y desde sus ramas más altas
Miraban a su conjenere
Feliz parecía con su singularidad
Aunque pensaba echaria de menos el parloteo continuo
En el silencio de la vaguada
se dibujaba el despegado cielo
que compartía con vacas, ovejas, lamas, caballos salvajes
humanos que reposaban
y se contaban historias de lugares lejanos
de emociones que salían de un alma profunda
que se saben pequeñas
La bruma a veces le cubria
Una niebla que en movimiento perpetuo la bañaba
Iba de abajo arriba como de arriba abajo
Luego desaparecía
intimidada por el sol
El horizonte de diferentes colores relucia
Asi juegan al escondite
el sol y la niebla
A ocultar la materia a los ojos inocentes
En un elocuente espacio
El destino marca su ritmo
y todo enmudece bajo su signo
El escudo de la razón palidece
de lo que es y debe ser
Sus raíces se aferraban
al centro de la tierra
En su no ser estaba su ser
Lo engrandecido se achica
en los misterios del por qué
El hombre le cuenta al árbol
que solo actúa
en consecuencia de su devenir
que calma el ansia
Mantiene el don de la fe
su mejor inventario
para su espíritu
que debe seguir bregando
hasta soltar su cuerpo quebrado
él seguirá maravillandose
de otras historias
que le seguirán contando
12/06/2021
©Dikia
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