Silva en verso blanco
Soñé con que era mar lo que es un rio,
me engañó su amplitud sin márgenes ni orillas.
Ansiosa por jugar entre en sus aguas,
me deshice de todo mi ropaje,
y al querer zambullirme
para indagar su fondo,
me atrapó en sus turbios lodazales,
yo intentaba avanzar pero me hundía.
Envuelta en sus profundos remolinos,
ya sin fuerzas ni aliento, me arrastró
a un trepidante viaje sin destino.
Inútil fue nadar contra corriente,
abandoné la lucha
y me dejé llevar
como las hojas muertas
me entregué mansamente.
Me hice parte del rio,
bebí el llanto del sauce
y en la voz del zorzal
fui cómplice en la danza de los juncos
que sueñan columpiar a las libélulas.
Yo fui la vida misma
que soñó ser un rio
y en el mar despertar.
Soñé con que era mar lo que es un rio,
me engañó su amplitud sin márgenes ni orillas.
Ansiosa por jugar entre en sus aguas,
me deshice de todo mi ropaje,
y al querer zambullirme
para indagar su fondo,
me atrapó en sus turbios lodazales,
yo intentaba avanzar pero me hundía.
Envuelta en sus profundos remolinos,
ya sin fuerzas ni aliento, me arrastró
a un trepidante viaje sin destino.
Inútil fue nadar contra corriente,
abandoné la lucha
y me dejé llevar
como las hojas muertas
me entregué mansamente.
Me hice parte del rio,
bebí el llanto del sauce
y en la voz del zorzal
fui cómplice en la danza de los juncos
que sueñan columpiar a las libélulas.
Yo fui la vida misma
que soñó ser un rio
y en el mar despertar.
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