Cuando mi alma se esconde en la noche
anhelando el latido del pecho sereno,
sueña con lunas blancas
que derraman las luces de los besos,
que hace tiempo arroparon su cuerpo.
Perdida en la ilusión deambula,
recorriendo caminos inciertos,
deseosa de sendas conocidas,
va con el pensamiento alejado de su vida,
y la boca buscando el aire perdido
que la envuelve y no la llena,
que la roza y no la acaricia,
y que tan suave la penetra,
que va en vilo, como una pavesa
suspendida en el pequeño espacio
de su sentir y su prisa.
Llena tu pecho de aire,
pequeña alma perdida,
llana de vida tu pecho
para que despiertes y vivas.
Sueña en el sueño siempre
o vive hoy en la vida
para que no se pierdan tus pies
por el sendero que caminas.
Pisa la hierva,
pisa la tierra del suelo
que se cuartea con la sed
y es fértil con las lagrimas.
Porque el dolor,
o te mata
o te arrastra a lo vida,
pero te deja surcada el alma
como las grandes heridas.
anhelando el latido del pecho sereno,
sueña con lunas blancas
que derraman las luces de los besos,
que hace tiempo arroparon su cuerpo.
Perdida en la ilusión deambula,
recorriendo caminos inciertos,
deseosa de sendas conocidas,
va con el pensamiento alejado de su vida,
y la boca buscando el aire perdido
que la envuelve y no la llena,
que la roza y no la acaricia,
y que tan suave la penetra,
que va en vilo, como una pavesa
suspendida en el pequeño espacio
de su sentir y su prisa.
Llena tu pecho de aire,
pequeña alma perdida,
llana de vida tu pecho
para que despiertes y vivas.
Sueña en el sueño siempre
o vive hoy en la vida
para que no se pierdan tus pies
por el sendero que caminas.
Pisa la hierva,
pisa la tierra del suelo
que se cuartea con la sed
y es fértil con las lagrimas.
Porque el dolor,
o te mata
o te arrastra a lo vida,
pero te deja surcada el alma
como las grandes heridas.
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