José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
IMAGEN N.º 05
LOTERÍA DEL MÁS ALLÁ
Intuyo, bueno no,
sé que eres un décimo,
una parte de diez, y… ¿Quién sabe?
puede que mucho más.
Dicen que en ocasiones alegras e ilusionas,
y en otras muchas decepcionas.
En esta ocasión eres el décimo
de un número de la lotería nacional,
y además, para el 22 de diciembre,
“El sorteo de Navidad”,
día con un soniquete un tanto especial,
puede parecer cansino
pero para algunos es como
un canto celestial,
de voces infantiles
que no dejan de entonar cifras y números
dándole un matiz muy, de eso,
muy de Navidad.
Pero a veces me pregunto si…
¿En realidad eres eso?,
un décimo, o ¿Algo más?
Creo que unos te toman por inversión,
otros por una ilusión,
los hay que te odian y te aclaman,
pero muchos sin ilusión te buscan
sabedores que la suerte no les acompaña,
siempre les toca a otros y lejos, en otro lugar,
pero les obliga el por si acaso,
o el qué dirán si con la cara de bobo se quedan
al tocarle en el curro a Pedro,
el compañero del mazapán,
o a Luis al vecino del quinto,
que toma café en el mismo bar,
el bar de la guapa sirenita del Mar,
que nos lo guarda si con el dinero vas.
Pero todos sabemos que,
lo que es en realidad,
es un impuesto más,
una recaudación del señor Estado,
y no lo veo mal, que conste,
prefiero pagar ese impuesto
que el de la casa,
que se aprovechan por demás.
También los hay que por desgracia
no lo pueden evitar,
una vocecita les llama, les incita
y no la pueden ignorar
y les dice hasta el número
que han de tener que comprar.
No es una enfermedad más,
es la epidemia del juego
que juegan a todo
y no paran de apostar,
ludopatía dicen que se llama
la dichosa enfermedad.
Como veis, en ese papelito
se encierra toda una amalgama
de vidas de desigual esencia
pero con la misma apariencia
y la misma finalidad,
nada altruista y mucho de turista,
el amasar un poco de ese
poderoso caballero,
que abra puertas y ventanas,
bancos y cajas fuertes y de ahorro,
abre casi todo, incluso
la del averno, es más,
no estoy muy seguro,
pero creo que para el cielo
también hay un cerrajero,
dicen que por el Vaticano está,
con una simple bula,
de chicha y limoná
San Pedro te las abrirá.
Poderoso Caballero es Don Dinero,
como dijeron los Paco's,
entonando y en poesía,
Ibáñez y Quevedo
dos intemporales impresionantes
de este tiempo, y ¿Quién sabe?,
quizá, de mucho más… Allá.
LOTERÍA DEL MÁS ALLÁ
Intuyo, bueno no,
sé que eres un décimo,
una parte de diez, y… ¿Quién sabe?
puede que mucho más.
Dicen que en ocasiones alegras e ilusionas,
y en otras muchas decepcionas.
En esta ocasión eres el décimo
de un número de la lotería nacional,
y además, para el 22 de diciembre,
“El sorteo de Navidad”,
día con un soniquete un tanto especial,
puede parecer cansino
pero para algunos es como
un canto celestial,
de voces infantiles
que no dejan de entonar cifras y números
dándole un matiz muy, de eso,
muy de Navidad.
Pero a veces me pregunto si…
¿En realidad eres eso?,
un décimo, o ¿Algo más?
Creo que unos te toman por inversión,
otros por una ilusión,
los hay que te odian y te aclaman,
pero muchos sin ilusión te buscan
sabedores que la suerte no les acompaña,
siempre les toca a otros y lejos, en otro lugar,
pero les obliga el por si acaso,
o el qué dirán si con la cara de bobo se quedan
al tocarle en el curro a Pedro,
el compañero del mazapán,
o a Luis al vecino del quinto,
que toma café en el mismo bar,
el bar de la guapa sirenita del Mar,
que nos lo guarda si con el dinero vas.
Pero todos sabemos que,
lo que es en realidad,
es un impuesto más,
una recaudación del señor Estado,
y no lo veo mal, que conste,
prefiero pagar ese impuesto
que el de la casa,
que se aprovechan por demás.
También los hay que por desgracia
no lo pueden evitar,
una vocecita les llama, les incita
y no la pueden ignorar
y les dice hasta el número
que han de tener que comprar.
No es una enfermedad más,
es la epidemia del juego
que juegan a todo
y no paran de apostar,
ludopatía dicen que se llama
la dichosa enfermedad.
Como veis, en ese papelito
se encierra toda una amalgama
de vidas de desigual esencia
pero con la misma apariencia
y la misma finalidad,
nada altruista y mucho de turista,
el amasar un poco de ese
poderoso caballero,
que abra puertas y ventanas,
bancos y cajas fuertes y de ahorro,
abre casi todo, incluso
la del averno, es más,
no estoy muy seguro,
pero creo que para el cielo
también hay un cerrajero,
dicen que por el Vaticano está,
con una simple bula,
de chicha y limoná
San Pedro te las abrirá.
Poderoso Caballero es Don Dinero,
como dijeron los Paco's,
entonando y en poesía,
Ibáñez y Quevedo
dos intemporales impresionantes
de este tiempo, y ¿Quién sabe?,
quizá, de mucho más… Allá.
José Ignacio Ayuso Díez