Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Cuál es el precio a pagar
por tu libertad, amor?
Hipoteco el corazón
a interés de soledad
si lograra que el quizás
fuera más que una intención
que en mis sueños se quedó
sin principio y sin final.
¿Dónde debiera firmar?
La línea se derrumbó
en los puntos que son borrón
de la fianza de este aval
donde dejo mi verdad...
Pues cobarde es el adiós
que vestí de decisión
cuando sólo era un disfraz.
¡La vida habla en singular!
Tantas veces me burló
el destino la ocasión
que acepté que en mí el azar
pone siempre marcha atrás.
Mas aún duele este color
que en negro cubre mi voz
y me roba toda paz.
Sigo tras el santo grial
sin saber si es un error
entonar esta canción,
o mortal necesidad
el unirme yo al compás
de mi amante trovador
que cobija con su son
esta suerte tan impar.
Y me digo, ¡qué más da!
¿No ves cómo luce el sol
aunque sea un impostor
un reflejo tan fugaz?
¡Pretender la eternidad!
Ni alegría, ni dolor...
todo caduca en función
de tus ganas de luchar.
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