Eósforo
Poeta asiduo al portal
Luciernagas invernales
Dónde fueron tus manos desplegadas
en el lienzo que esbozas este día;
acaso te cubrió en melancolía
la tormenta galopante en las vaguadas.
Las estelas de la mar entre las radas
cubren de espuma huellas de apatía;
cuando te veo pienso: estás vacía,
navegando por el agua, en marejadas.
Que el vaho tan silente y tan etéreo
no empañe el reflejo en el que viras;
no se consuma tu amor entre las piras.
Mejor verte alumbrar cuerpo sidéreo,
refulgente en la bóveda celeste;
aunque alcanzarte me resulte agreste...
Dónde fueron tus manos desplegadas
en el lienzo que esbozas este día;
acaso te cubrió en melancolía
la tormenta galopante en las vaguadas.
Las estelas de la mar entre las radas
cubren de espuma huellas de apatía;
cuando te veo pienso: estás vacía,
navegando por el agua, en marejadas.
Que el vaho tan silente y tan etéreo
no empañe el reflejo en el que viras;
no se consuma tu amor entre las piras.
Mejor verte alumbrar cuerpo sidéreo,
refulgente en la bóveda celeste;
aunque alcanzarte me resulte agreste...