De las bocetadas abstinencias y sus dormidas geometrías exóticas…de cada teclear con los jegloríficos de los follajes, las dedicatorias y apartados; los sauces llorones, cada luz de luciérnagas mecánicas…la primera noche, de los cuadernos multiplicados por sus playas, y la luna abriendo patios interiores….los repertorios de esas bahías mágicas y sugerentes… los corsarios, en el revés de la hoja del tabaco…esa mano tendida, donde se abre un ojo dentro; esos trabalenguas de trapo, por los caleidoscópicos y místicos sembrados.
Como un suspiro de vientos cruzados, entre el carácter y el abrigo... el culo de cristal, que se ha dejado el invierno; la ciudad conmovedora en un graznar más lento…como chispeantes flores, para esas damas de vestidos vaporosos, o ese romanticismo que se llevan los potros… como faquires en libres actas de negrita, o ese naufragio que buscamos en el tacto.
Como un suspiro de vientos cruzados, entre el carácter y el abrigo... el culo de cristal, que se ha dejado el invierno; la ciudad conmovedora en un graznar más lento…como chispeantes flores, para esas damas de vestidos vaporosos, o ese romanticismo que se llevan los potros… como faquires en libres actas de negrita, o ese naufragio que buscamos en el tacto.
Última edición: