MarcoEstrad
Poeta recién llegado
Yo, poseo un par de alas cuya sombra es una serpiente
Y la mía, mi sombra, son todas.
Son las bestias que urgidas asechan a las estrellas,
Que las curan y luego masacran.
Pasión y razón, son caníbales de una misma carne,
Cuya alma y espíritu se destripan, y su sangre,
Más blanca que el sosiego,
alivian todo lo que impregna.
Para mí las flores son más grande que un milagro, y la gravedad,
Menos que un número, una insípida desgracia.
Para mí cualquier deseo es plenitud, la violencia es conocimiento,
Me inmolo sin cenizas y en un fosforo medito.
Soy la estrella fulminada por un rayo de su luz,
Un cuásar que se despedaza al imaginarse el viento.
El que reza en cada respiro,
El verdugo del olvido,
La verdad en cada verso,
La novedad en sus mañanas,
El camino.
Y la mía, mi sombra, son todas.
Son las bestias que urgidas asechan a las estrellas,
Que las curan y luego masacran.
Pasión y razón, son caníbales de una misma carne,
Cuya alma y espíritu se destripan, y su sangre,
Más blanca que el sosiego,
alivian todo lo que impregna.
Para mí las flores son más grande que un milagro, y la gravedad,
Menos que un número, una insípida desgracia.
Para mí cualquier deseo es plenitud, la violencia es conocimiento,
Me inmolo sin cenizas y en un fosforo medito.
Soy la estrella fulminada por un rayo de su luz,
Un cuásar que se despedaza al imaginarse el viento.
El que reza en cada respiro,
El verdugo del olvido,
La verdad en cada verso,
La novedad en sus mañanas,
El camino.