Littera
Poeta asiduo al portal
¡Con cuánta turbación y pesadumbre,
anunciándose el término del día,
pierde el Sol la preciosa regalía
de tocar con la suya vuestra lumbre!
¡Con cuánta gravedad y reciedumbre
el cielo llora un mar de lluvia fría
al frustrarse su orática porfía
de erigiros princesa de su cumbre!
¡Con qué desgarrador y triste deje
se lamenta en la encina el mirlo prieto
de que vuestra mirada se le aleje!
¡Ay, y con qué dolor robusto y neto
fina sin conquistar su solo eje,
el de ganaros, este humil soneto!