Cris Cam
Poeta adicto al portal
Luego de tu piel mis palmas
Luego de tu piel,
mis palmas.
Iluminan los bosques de anémonas.
Raptan el arena del desierto,
para preguntarle al pasado,
de la textura de tu cuello.
Se me quema la línea de la muerte,
por el perfume de tus pechos.
Se me esfuma la noche de mis dedos,
en la maraña de tu sexo.
Me sobrevienen cantos de tribus,
que no adolecen,
que no extrañan,
regurgitan sus tambores,
al compás de sus vientres.
Acunan el calor de tus costillas,
para protegerte el fuego,
de tus mañanas.
Y si todo esto dicen mis manos,
que nunca habrán de conocerte.
¿Que será de la vasija,
en que se esconden tus canciones?
Luego de tu piel,
mis palmas.
Iluminan los bosques de anémonas.
Raptan el arena del desierto,
para preguntarle al pasado,
de la textura de tu cuello.
Se me quema la línea de la muerte,
por el perfume de tus pechos.
Se me esfuma la noche de mis dedos,
en la maraña de tu sexo.
Me sobrevienen cantos de tribus,
que no adolecen,
que no extrañan,
regurgitan sus tambores,
al compás de sus vientres.
Acunan el calor de tus costillas,
para protegerte el fuego,
de tus mañanas.
Y si todo esto dicen mis manos,
que nunca habrán de conocerte.
¿Que será de la vasija,
en que se esconden tus canciones?