Luna Blanda

Henry Miller

Poeta recién llegado
Cada cosa en su lugar
nada de que afanarse
todo se mueve en ese mismo numen,
una aparición a la vez
el ojo de un pájaro,
el misterio de la luz,
la filigrana del arbusto.

El blanco seno,
como fruto que madura lentamente
hacia dentro,
luna blanda colgada del instante,
expectante se desprende.
Una lechuza levanta el vuelo
dejando el aire lleno
de nombres olvidados,
no importa.

Todo esta en su sitio
lo sabido y lo innombrable
la cara de la niña que miró por vez primera
la desnudez de la carne
y supo del abismo.

Yo calló para que hable lo que habla solo
lo que siempre acompaña
el tejer diminuto de la araña
y la sed saciada,
esa voz de origen
antes de que yo naciera,
la conversación de las palomas
mientras comen
peleando, mirándose con desconfianza.

El pequeño o gran poema
es siempre el cosmos,
el desplazarse del insecto
entre las capas de la noche,
el absoluto emborrachándose
bebiéndose a si mismo,
caminando desnudo por la habitación
recostándose en su obra
quedándose dormido.
No hay mañana,
hay solo este siempre
constante amor.
 
El Absoluto se emborracha, sin colmarse.
Porque el vino que bebe, se lo piensa dos veces.
Es decir que ese vino está vivo.
Vine, vi y vencí, como decía el César romano.
 
TU TEMA ELEGIDO

"MENCIÓN ESPECIAL"

del MES



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Cada cosa en su lugar
nada de que afanarse
todo se mueve en ese mismo numen,
una aparición a la vez
el ojo de un pájaro,
el misterio de la luz,
la filigrana del arbusto.

El blanco seno,
como fruto que madura lentamente
hacia dentro,
luna blanda colgada del instante,
expectante se desprende.
Una lechuza levanta el vuelo
dejando el aire lleno
de nombres olvidados,
no importa.

Todo esta en su sitio
lo sabido y lo innombrable
la cara de la niña que miró por vez primera
la desnudez de la carne
y supo del abismo.

Yo calló para que hable lo que habla solo
lo que siempre acompaña
el tejer diminuto de la araña
y la sed saciada,
esa voz de origen
antes de que yo naciera,
la conversación de las palomas
mientras comen
peleando, mirándose con desconfianza.

El pequeño o gran poema
es siempre el cosmos,
el desplazarse del insecto
entre las capas de la noche,
el absoluto emborrachándose
bebiéndose a si mismo,
caminando desnudo por la habitación
recostándose en su obra
quedándose dormido.
No hay mañana,
hay solo este siempre
constante amor.
Son las pequeñas coss las que van enmarcando esos
aspetos maximos donde la constancia enamora.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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