Renatto
Poeta recién llegado
Viniste a buscarme esta noche.
Pálida perla, sigilosa de amor.
Musa complaciente, HAZ VENIDO a mi oriente,
Cerrando y abriendo capítulos,
Nunca bajas el telón.
Vienen a buscarte,
Sentimientos encontrados, DE Hombres desgastados,
Y tú, preciosa odisea,
recibes SU llanto, respondes con luz.
Captas del ser lo confuso, y lo dilatas,
Lo trágico, y lo meditas,
Lo mágico, y lo atesoras,
Poetas, te hicieron su amante inmortal.
Destiñes el rojo de guerras, castigas.
Cabalgas en noches sombrías, y guías.
Elevas y mueves mareas, y calmas.
Desarmas en mil la codicia, y sanas.
Destilan de ti primaveras y primogénitos,
Cultos e incultos, países y castas, razones y ciegos.
Sigues tu camino concienzudo y meditado,
Perturbas en silencio la tranquilidad del espacio.
Envidia de novas y supernovas, que,
Sintiendo no calar esa belleza, se alejan.
Han venido a buscarte, forasteros y budistas,
Cobardes y melancólicos, narradores y maestros,
Carpinteros y escritores, románticos y ateos.
Castigan tus juicios, relatan tu cuarto menguante.
Lloran.
En tu noche más serena, te han despertado.
Condicionándote a su egoísmo y amargura,
Deliberadamente y con premura,
Han venido, con antorchas y mentiras,
Con preludios de gente herida,
Corazones rotos y en agonía.
Y tu, espacio prohibido, perfecta.
Sonriente y prendida, cálida y hermosa,
Les diste posada,
Les diste destino.
Pálida perla, sigilosa de amor.
Musa complaciente, HAZ VENIDO a mi oriente,
Cerrando y abriendo capítulos,
Nunca bajas el telón.
Vienen a buscarte,
Sentimientos encontrados, DE Hombres desgastados,
Y tú, preciosa odisea,
recibes SU llanto, respondes con luz.
Captas del ser lo confuso, y lo dilatas,
Lo trágico, y lo meditas,
Lo mágico, y lo atesoras,
Poetas, te hicieron su amante inmortal.
Destiñes el rojo de guerras, castigas.
Cabalgas en noches sombrías, y guías.
Elevas y mueves mareas, y calmas.
Desarmas en mil la codicia, y sanas.
Destilan de ti primaveras y primogénitos,
Cultos e incultos, países y castas, razones y ciegos.
Sigues tu camino concienzudo y meditado,
Perturbas en silencio la tranquilidad del espacio.
Envidia de novas y supernovas, que,
Sintiendo no calar esa belleza, se alejan.
Han venido a buscarte, forasteros y budistas,
Cobardes y melancólicos, narradores y maestros,
Carpinteros y escritores, románticos y ateos.
Castigan tus juicios, relatan tu cuarto menguante.
Lloran.
En tu noche más serena, te han despertado.
Condicionándote a su egoísmo y amargura,
Deliberadamente y con premura,
Han venido, con antorchas y mentiras,
Con preludios de gente herida,
Corazones rotos y en agonía.
Y tu, espacio prohibido, perfecta.
Sonriente y prendida, cálida y hermosa,
Les diste posada,
Les diste destino.
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