ignacio vedoya
Poeta recién llegado
Esclava de una misión
de impredecible final,
vigía sin más opción
desde tu puesto natal.
Cumples tu noble labor,
faro del eterno mar,
guiando como un pastor
a cada estrella al brillar.
No te aflige la verdad
que tú tez ha de llevar
¡Ay pálida soledad
que la noche te ha de atar!
lo mas propio te es ajeno
ni tu luz te pertenece,
simplemente eres reflejo
de quien todo lo embellece.
madre de la inmencidad
que obedeces sin quejarte
¿donde encuentras la humildad
para a la noche enfrentarte?
¡¿Que oculta tu lene piel
de incandescente fulgor,
tan dulce como la miel,
distante como el amor?!
revistes gran esplendor
y rechazas la amargura,
en las noches sin color,
tristes, de negra espesura.
Cuan más a oscuras despiertas
mas funde el plateado en tierra,
pareciera que tu ostentas
el amor que en ti se encierra
de impredecible final,
vigía sin más opción
desde tu puesto natal.
Cumples tu noble labor,
faro del eterno mar,
guiando como un pastor
a cada estrella al brillar.
No te aflige la verdad
que tú tez ha de llevar
¡Ay pálida soledad
que la noche te ha de atar!
lo mas propio te es ajeno
ni tu luz te pertenece,
simplemente eres reflejo
de quien todo lo embellece.
madre de la inmencidad
que obedeces sin quejarte
¿donde encuentras la humildad
para a la noche enfrentarte?
¡¿Que oculta tu lene piel
de incandescente fulgor,
tan dulce como la miel,
distante como el amor?!
revistes gran esplendor
y rechazas la amargura,
en las noches sin color,
tristes, de negra espesura.
Cuan más a oscuras despiertas
mas funde el plateado en tierra,
pareciera que tu ostentas
el amor que en ti se encierra