Noah
Poeta asiduo al portal
Noche fiel consejera,
¡oh, tú que siembras
las sendas de mis desdichas!
Déjame descansar
hoy en su recuerdo.
No me despiertes
si llega el alba
a inundarme con su brillo.
Que para mí ya no hay más luz
que la que ella clavó en mi seno
con su abrazo.
Que ya no deseo oir nada
si las palabras no salen fugándose
de su boca.
Noche, no me despiertes
si mi musa no está a mi lado.
- o O o -
Caminas oculta entre la gente
mientras tus pasos se pierden
temblorosos,
en tu mirada palpitante
se agota un último suspiro
de ausencia.
La niebla ya no te impide
ver la luz,
y el sol ya no te quema
entre las manos.
Sonríes abrazando una nueva libertad
pintada de gris.
¿Qué harás al despertar
bañada en lágrimas
y descubras, fría y desnuda,
que en el ocaso estás perdida?
- o O o -
Luna de Septiembre
pálida y rosada,
traidora.
Sigilosa tras de mí te aproximas.
Me abrazas y seduces.
Tu sedosa luz me envuelve.
Luna de Septiembre
tibia y silenciosa,
bendita.
Abres un claro entre las sombras
y me muestras su figura.
Ahí está ella. Mi niña.
- o O o -
Ya no estoy sólo.
Me ves parado
sin nadie alrededor,
pero no estoy sólo.
Ya no.
Observa el reflejo
de la luz de mis ojos
en el cristal de la copa
que alzo ante mi rostro.
Ahí verás
las huellas de sus labios
y casi podrás
oir su nombre.
Huele el aire
que flota a mi alrededor
y comprobarás que
ya no estoy sólo.
¡oh, tú que siembras
las sendas de mis desdichas!
Déjame descansar
hoy en su recuerdo.
No me despiertes
si llega el alba
a inundarme con su brillo.
Que para mí ya no hay más luz
que la que ella clavó en mi seno
con su abrazo.
Que ya no deseo oir nada
si las palabras no salen fugándose
de su boca.
Noche, no me despiertes
si mi musa no está a mi lado.
- o O o -
Caminas oculta entre la gente
mientras tus pasos se pierden
temblorosos,
en tu mirada palpitante
se agota un último suspiro
de ausencia.
La niebla ya no te impide
ver la luz,
y el sol ya no te quema
entre las manos.
Sonríes abrazando una nueva libertad
pintada de gris.
¿Qué harás al despertar
bañada en lágrimas
y descubras, fría y desnuda,
que en el ocaso estás perdida?
- o O o -
Luna de Septiembre
pálida y rosada,
traidora.
Sigilosa tras de mí te aproximas.
Me abrazas y seduces.
Tu sedosa luz me envuelve.
Luna de Septiembre
tibia y silenciosa,
bendita.
Abres un claro entre las sombras
y me muestras su figura.
Ahí está ella. Mi niña.
- o O o -
Ya no estoy sólo.
Me ves parado
sin nadie alrededor,
pero no estoy sólo.
Ya no.
Observa el reflejo
de la luz de mis ojos
en el cristal de la copa
que alzo ante mi rostro.
Ahí verás
las huellas de sus labios
y casi podrás
oir su nombre.
Huele el aire
que flota a mi alrededor
y comprobarás que
ya no estoy sólo.
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