Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Qué bueno cuando el bosque nos ofrece un rincón para el descanso en el que incluso la luna duerme en alguna de sus fases.Se cansó la luna
en sus nocturnas correrías
y el bosque solitario
ofreció un lugar
para el descanso.
Fatiga de noches
velando a las estrellas,
iluminando pálidamente
los viejos y oscuros senderos.
Un poco de reposo
para sus huesos de plata,
para recuperar la luz perdida,
desgastada.
Y cuando, tras un leve sueño,
recupere el brillo,
dibujará nuevas sombras
de añosos árboles
y deslumbrará los rojos ojos
de un conejo trasnochador.
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Imagen que me es muy cercana a la vuelta de los bosques.
Un abrazo, Luis, desde los campos ya.