Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Menguante luna de mi alma,
se acantilan las cuerdas de esta brida,
engrillando las cadenas de mi garganta.
Esta arena de arequipe quedó sin huellas
y todas las alas fundieron su horizonte de hielo.
Derretido el cauce de tu silencio,
arrastró las algas desmayadas sobre un sueño.
El viento encendió las jarcias antes de zarpar
las velas quedaron arrugadas sobre el desvelo.
Me quedó grande el mar, el timón de marinero.
Las estrellas se volvieron jeroglíficos,
las pirañas se comieron corazones,
donde tatuaste en mapa y esperanza el norte.
Entonces... mis ojos se perdieron.
Un giro dejó en estela tu rauda espalda,
quebrando la composición de un suspiro,
altar en llamas cautivas esculpiendo cirios,
acongojada voz desenterrando mis penas.
Me volviste ídolo bruñido de luz exigua,
que no alcanzó a cubrir las pestañas de su sombra.
Voraz el manto insomne de vuelo amilanado,
dejas los retazos de un mar azogado,
ahogando las albricias en promesas de terciopelo,
que se aferran a una cita en la vorágine de lo incierto
Para curar las grietas con luces que quedaron en débito!
se acantilan las cuerdas de esta brida,
engrillando las cadenas de mi garganta.
Esta arena de arequipe quedó sin huellas
y todas las alas fundieron su horizonte de hielo.
Derretido el cauce de tu silencio,
arrastró las algas desmayadas sobre un sueño.
El viento encendió las jarcias antes de zarpar
las velas quedaron arrugadas sobre el desvelo.
Me quedó grande el mar, el timón de marinero.
Las estrellas se volvieron jeroglíficos,
las pirañas se comieron corazones,
donde tatuaste en mapa y esperanza el norte.
Entonces... mis ojos se perdieron.
Un giro dejó en estela tu rauda espalda,
quebrando la composición de un suspiro,
altar en llamas cautivas esculpiendo cirios,
acongojada voz desenterrando mis penas.
Me volviste ídolo bruñido de luz exigua,
que no alcanzó a cubrir las pestañas de su sombra.
Voraz el manto insomne de vuelo amilanado,
dejas los retazos de un mar azogado,
ahogando las albricias en promesas de terciopelo,
que se aferran a una cita en la vorágine de lo incierto
Para curar las grietas con luces que quedaron en débito!
Última edición: