murdock
Poeta adicto al portal
Cuentan antiguas canciones, el por que la Luna solo muestra una cara
observamos leyendas y ritos en las diferentes expresiones
los versos aclaran la marcha, pero al final de la luna solo vemos una cara
y de haber aullado a sus diferentes memorias, este perro cuenta su versión
…
Solía sentarse de cara al sol, rodeada de rescoldos de una antigua civilización
en su pequeño taburete de rocas sin color, abrazaba con ansias su tambor
observando el inmenso y oscuro universo
mirando a lo lejos los astros vagar sin contexto
hiló entre sus manos una antigua canción
del polvo quieto se elevó un zumbido y su cenizo esplendor inició una perturbación;
Sus dedos flaquearon, soltó su tambor
dentro de su pecho sintió un temblor
tras de sí, observó por primera vez el resplandor
corrió hacia él, no lo tocó.
Tomo su banquito de roca y ceniza, levanto de los rescoldos su tambor
al compás del sonido que rugía desde Gaia, creó el primigenio y gran son
de colores se encendió el frondoso gran mar oscuro, una nota de Do le dio temor
su pecho palpita desde ahora el ritmo
con cada bocanada gira la canica azul
nuestra diosa lunar inicio una explosión
y Gaia con ella encendió su motor
era un impulsor que movía su terreno, mientras escuchaba como Gaia se estremecía de amor
así comenzó el gran viaje de la Luna, entonando siempre su antigua canción
pero nuestra gran diosa nunca tocó la luz
el brillo quemaba su piel blanca
en la orilla del lado oscuro quedó sentada
Gaia intentó en el remolino curarla con sus aguas
y ella empuja con cada ciclo su resplandor
sin embargo, el abrazo salino nunca se concretó
…
Hoy somos pocos los que escuchamos su tambor a lo lejos
retumbar el oscuro cielo nocturno con su esplendor
como sus fieles amantes la esperamos, aullamos este canto
con cada huida del sol.
observamos leyendas y ritos en las diferentes expresiones
los versos aclaran la marcha, pero al final de la luna solo vemos una cara
y de haber aullado a sus diferentes memorias, este perro cuenta su versión
…
Solía sentarse de cara al sol, rodeada de rescoldos de una antigua civilización
en su pequeño taburete de rocas sin color, abrazaba con ansias su tambor
observando el inmenso y oscuro universo
mirando a lo lejos los astros vagar sin contexto
hiló entre sus manos una antigua canción
del polvo quieto se elevó un zumbido y su cenizo esplendor inició una perturbación;
Sus dedos flaquearon, soltó su tambor
dentro de su pecho sintió un temblor
tras de sí, observó por primera vez el resplandor
corrió hacia él, no lo tocó.
Tomo su banquito de roca y ceniza, levanto de los rescoldos su tambor
al compás del sonido que rugía desde Gaia, creó el primigenio y gran son
de colores se encendió el frondoso gran mar oscuro, una nota de Do le dio temor
su pecho palpita desde ahora el ritmo
con cada bocanada gira la canica azul
nuestra diosa lunar inicio una explosión
y Gaia con ella encendió su motor
era un impulsor que movía su terreno, mientras escuchaba como Gaia se estremecía de amor
así comenzó el gran viaje de la Luna, entonando siempre su antigua canción
pero nuestra gran diosa nunca tocó la luz
el brillo quemaba su piel blanca
en la orilla del lado oscuro quedó sentada
Gaia intentó en el remolino curarla con sus aguas
y ella empuja con cada ciclo su resplandor
sin embargo, el abrazo salino nunca se concretó
…
Hoy somos pocos los que escuchamos su tambor a lo lejos
retumbar el oscuro cielo nocturno con su esplendor
como sus fieles amantes la esperamos, aullamos este canto
con cada huida del sol.