Ammi Jahdai
Poeta recién llegado
Hoy, la luna está peligrosa. Se esconde detrás de las nubes que son sus cómplices, esas nubes que se ven, esas que solo son pensamientos errantes que cubren su gentileza y hacen que se vea amenazante cuando en realidad es tímida.
En lo oscuro del bosque he leído mi nombre en su frente, en el silencio de la noche me ha llamado el latido de su circunferencia desnuda. Me llama el metal que corre por su apariencia grisácea,
me arrastra como lisonjera su forma escarlata, la candidez que feliz rueda sobre mi cuello, peligrosa está, ante un escenario majestuoso, pero ella, ciega a los espectadores con sus rayos dorados que el Sol le proporcionó en uno de sus amoríos que de inconstantes no tienen nada, como diosa indiferente Me sonríe, y acecha las inexorables torrentes de mi espíritu.
Respiro boca arriba, mientras espero desvanecerme y caer fundida en el sueño de algún fantasma que me haga convertir en estrella...
En lo oscuro del bosque he leído mi nombre en su frente, en el silencio de la noche me ha llamado el latido de su circunferencia desnuda. Me llama el metal que corre por su apariencia grisácea,
me arrastra como lisonjera su forma escarlata, la candidez que feliz rueda sobre mi cuello, peligrosa está, ante un escenario majestuoso, pero ella, ciega a los espectadores con sus rayos dorados que el Sol le proporcionó en uno de sus amoríos que de inconstantes no tienen nada, como diosa indiferente Me sonríe, y acecha las inexorables torrentes de mi espíritu.
Respiro boca arriba, mientras espero desvanecerme y caer fundida en el sueño de algún fantasma que me haga convertir en estrella...