
Como emergen los sueños en la noche,
emerjo de la nada de mis días
envueltos en onírico reproche
de silencios y páginas vacías.
Hay pájaros azules en mi mente,
presos tras las ventanas de mis ojos,
y un verso que ahogué, vaga silente,
espera que libere sus cerrojos.
Tengo miedo a perder la maravilla*
que mueve la pasión en tu lenguaje,
como el ocaso que en tus ojos brilla
y es parte de tu verso y su plumaje.
Hoy, lunes con sabor a desconsuelo,
tengo una hora de menos en mi cielo.
* Verso del Soneto de la dulce queja. F. García Lorca
Archivos adjuntos
Última edición: