dragon_ecu
Esporádico permanente
Toco mis bolsillos por si aparece una moneda.
Tengo hambre.
Mis hermanos tienen hambre.
Mis vecinos tienen hambre.
Hasta el dueño de la carnicería tiene hambre.
El hambre de todos no sacia a ninguno.
¿Será que una visita al lupanar me alivie en algo
el apetito que siento tan adentro?
De pronto frente al licor,
pueda borrar esta sensación de vacío.
Mientras las putas se pasean
en puperas y calzones,
mostrando las tetas y apretando las nalgas,
para ver si se para alguna verga
junto con un fajo de billetes.
Como siempre al fondo del sitio,
el viejo quejumbroso rumia su lamento.
Las putas no le buscan.
Los niños vende chicles no se le acercan.
Solo la matrona del sitio,
ex-amante del quejica,
le tolera porque en algún momento...
la hizo trapo en la cama.
Hoy no puede erguirse sin ayuda,
y se toma el vaso despacio,
como para que le dure más la botella.
La vida es tan dura,
que a los blandos se los come primero.
Pendejos, crédulos, soñadores, fanáticos, believers,
aliades, hooligans, messistas...
Débiles incapaces de fijar un rumbo,
que deciden tomar un rumbo dado por otro.
Cuando se les acabe la queja,
cuando ya no se les pare como al viejo borracho,
de pronto pueda tal vez,
una vieja zorra que alguna vez hicieron feliz,
sea la que les alcance la botella.
Al menos mientras funcione,
me revolcaré con la morena,
a cambio de un fiado.
Nos vemos.
Tengo hambre.
Mis hermanos tienen hambre.
Mis vecinos tienen hambre.
Hasta el dueño de la carnicería tiene hambre.
El hambre de todos no sacia a ninguno.
¿Será que una visita al lupanar me alivie en algo
el apetito que siento tan adentro?
De pronto frente al licor,
pueda borrar esta sensación de vacío.
Mientras las putas se pasean
en puperas y calzones,
mostrando las tetas y apretando las nalgas,
para ver si se para alguna verga
junto con un fajo de billetes.
Como siempre al fondo del sitio,
el viejo quejumbroso rumia su lamento.
Las putas no le buscan.
Los niños vende chicles no se le acercan.
Solo la matrona del sitio,
ex-amante del quejica,
le tolera porque en algún momento...
la hizo trapo en la cama.
Hoy no puede erguirse sin ayuda,
y se toma el vaso despacio,
como para que le dure más la botella.
La vida es tan dura,
que a los blandos se los come primero.
Pendejos, crédulos, soñadores, fanáticos, believers,
aliades, hooligans, messistas...
Débiles incapaces de fijar un rumbo,
que deciden tomar un rumbo dado por otro.
Cuando se les acabe la queja,
cuando ya no se les pare como al viejo borracho,
de pronto pueda tal vez,
una vieja zorra que alguna vez hicieron feliz,
sea la que les alcance la botella.
Al menos mientras funcione,
me revolcaré con la morena,
a cambio de un fiado.
Nos vemos.
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