Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Luz artificial
¡Oh gloria, gloria! ¡Oh gloria bendita!,
comerme quisiera tus arterias,
la carne que divina me sabría,
de hombres devoradora,
el festín de mis comidas.
Yo quise comerme a ese ángel
y quisiste meterme en la cueva,
tan dentro llegué que la sangre
tu luz agradecida me renueva.
Me tienes por tu dicha sin sentido
y acudo a tu desdén de altivo porte,
no esquives a mi aliento forajido
que va tras tu vaivén buscando el norte.
Si gloria me quisiera en paz y muerte
yo gloria de la gloria moriría,
con ser de mí la gloria como un fuerte,
la gloria de los vivos viviría.
Hazañas me contaron de otro tiempo
que risas provocaron en mi alma,
si de ellas son las glorias que no tengo
en glorias me conformo en mi alborada.
Estúpidos terrestres de cantina
que vais hacia los mares del licor,
y os place el código de más morfina
rodando por las luces del dolor.
No veis más que el montón de duro suelo
y os pagan las minutas del amor,
esclavo todo el hombre tiene un sueldo,
la gloria recibida en la labor.
Mercante y mercancía todo es puro
vendiendo lo sagrado en el valor...
¡Qué gloria más amarga bajo el muro!
Yo quiero ver la gloria labrador.
La pizca que nos llega de su llama
es fuente de la vida y manantial;
cuando soles te extrañen como hombre
busca estrellas del ser artificial.
¡Oh gloria, gloria! ¡Oh gloria bendita!,
comerme quisiera tus arterias,
la carne que divina me sabría,
de hombres devoradora,
el festín de mis comidas.
Yo quise comerme a ese ángel
y quisiste meterme en la cueva,
tan dentro llegué que la sangre
tu luz agradecida me renueva.
Me tienes por tu dicha sin sentido
y acudo a tu desdén de altivo porte,
no esquives a mi aliento forajido
que va tras tu vaivén buscando el norte.
Si gloria me quisiera en paz y muerte
yo gloria de la gloria moriría,
con ser de mí la gloria como un fuerte,
la gloria de los vivos viviría.
Hazañas me contaron de otro tiempo
que risas provocaron en mi alma,
si de ellas son las glorias que no tengo
en glorias me conformo en mi alborada.
Estúpidos terrestres de cantina
que vais hacia los mares del licor,
y os place el código de más morfina
rodando por las luces del dolor.
No veis más que el montón de duro suelo
y os pagan las minutas del amor,
esclavo todo el hombre tiene un sueldo,
la gloria recibida en la labor.
Mercante y mercancía todo es puro
vendiendo lo sagrado en el valor...
¡Qué gloria más amarga bajo el muro!
Yo quiero ver la gloria labrador.
La pizca que nos llega de su llama
es fuente de la vida y manantial;
cuando soles te extrañen como hombre
busca estrellas del ser artificial.