Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LUZ EN LAS CORTINAS
Si pudiera transgredir las leyes
Que argumentan las reflexiones
Sobre lo pálido y traslúcido
Si con un sólo cayado de profeta sobre la arena
Lograra atravesar
Los parajes de la ruina
Lo celeste y la devoción perenne, el desgaste.
Introducir así fuese una mano o un dedo
Dentro de la tersura del idioma
Que leen y dictan los ángeles durmiendo;
Pero esta abrasión de luz que me perdona
Saber que solo así
Mereceremos el don de ser tan puros como un coro
En los labios de Dios
Y aun así, encontrarnos manchados, con óxido.
Si pudiera inmiscuirme en las vecindades del rayo
Cruzar veloz los resplandores de esa noche demente
Exorcizando las cribas de los sueños
Pero esta dicha de luz colgando en las ventanas
Anticipándome sus gracias
Atragantándome de luna acumulada
A través de las cortinas
Suave clavicordio de la idea que perece
Y en un instante solo resucita.
Si pudiera transgredir las leyes
Que argumentan las reflexiones
Sobre lo pálido y traslúcido
Si con un sólo cayado de profeta sobre la arena
Lograra atravesar
Los parajes de la ruina
Lo celeste y la devoción perenne, el desgaste.
Introducir así fuese una mano o un dedo
Dentro de la tersura del idioma
Que leen y dictan los ángeles durmiendo;
Pero esta abrasión de luz que me perdona
Saber que solo así
Mereceremos el don de ser tan puros como un coro
En los labios de Dios
Y aun así, encontrarnos manchados, con óxido.
Si pudiera inmiscuirme en las vecindades del rayo
Cruzar veloz los resplandores de esa noche demente
Exorcizando las cribas de los sueños
Pero esta dicha de luz colgando en las ventanas
Anticipándome sus gracias
Atragantándome de luna acumulada
A través de las cortinas
Suave clavicordio de la idea que perece
Y en un instante solo resucita.
Última edición: