Ictiandro
Poeta adicto al portal
Parezco detenido en el tiempo.
Crezco, me agiganto...
me agiganto y el sol me parece chico.
Puedo palparlo, dejando en mis manos
las llagas del atrevimiento,
las quemaduras de haber aspirado a tanto.
Pasas por mi lado,
te veo como una estrella fugaz.
Te despido y soy el universo mismo,
la oscuridad eterna testigo de cometas,
de meteoritos y piedras chocando
contra la estructura sólida
de planetas de vida común.
Te me acercas cada centuria
que recuerdo lo lejana y oculta
que te hallas en el pasado.
Es inevitable que el sol se apague,
no importa en cuánto tiempo,
nada es eterno.
Y tú eres ideal, no existes.
Puedes desaparecer así de fácil,
con el simple chasquido de mis dedos.
Y aplaudo, aplaudo cuando te destruyes
dejando tu rastro de polvo
en lo más negro del espacio.
Te recuerdo que soy el universo,
soy la noche que absorbió tu luz pasajera.
Crezco, me agiganto...
me agiganto y el sol me parece chico.
Puedo palparlo, dejando en mis manos
las llagas del atrevimiento,
las quemaduras de haber aspirado a tanto.
Pasas por mi lado,
te veo como una estrella fugaz.
Te despido y soy el universo mismo,
la oscuridad eterna testigo de cometas,
de meteoritos y piedras chocando
contra la estructura sólida
de planetas de vida común.
Te me acercas cada centuria
que recuerdo lo lejana y oculta
que te hallas en el pasado.
Es inevitable que el sol se apague,
no importa en cuánto tiempo,
nada es eterno.
Y tú eres ideal, no existes.
Puedes desaparecer así de fácil,
con el simple chasquido de mis dedos.
Y aplaudo, aplaudo cuando te destruyes
dejando tu rastro de polvo
en lo más negro del espacio.
Te recuerdo que soy el universo,
soy la noche que absorbió tu luz pasajera.