Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
A través de la ventana,
una luz mortecina penetra en la alcoba,
iluminando apenas una sombra difusa
atrapada en las paredes, casi inmóvil,
aun latiendo,
En la calle se escuchan las risas de las muchachas
con la algarabía propia de su inconsciencia
y las ilusiones aún intactas.
La noche era un retablo de vidas paralelas,
que siguen su camino sin encontrarse.
En la habitación, la sombra sola,
deja entrever su oscuro perfil
escondida en los rincones, encerrada en su tristeza;
La luz se va apagando,
despacio la sombra crece, y todo es sombra.
En la calle aún suenan los ecos de las risas
de las muchachas que se alejan
arrastrando la luz de las alcobas.
Ton Rodríguez
una luz mortecina penetra en la alcoba,
iluminando apenas una sombra difusa
atrapada en las paredes, casi inmóvil,
aun latiendo,
En la calle se escuchan las risas de las muchachas
con la algarabía propia de su inconsciencia
y las ilusiones aún intactas.
La noche era un retablo de vidas paralelas,
que siguen su camino sin encontrarse.
En la habitación, la sombra sola,
deja entrever su oscuro perfil
escondida en los rincones, encerrada en su tristeza;
La luz se va apagando,
despacio la sombra crece, y todo es sombra.
En la calle aún suenan los ecos de las risas
de las muchachas que se alejan
arrastrando la luz de las alcobas.
Ton Rodríguez