nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luz que naces del silencio
empuñando la aurora de mis días,
levantas en vuelo el color amargo de mi llanto
alumbrando la antesala de mi penumbra.
Penetran tus gotas en el ocre pardo de mi arcilla,
germinando su virginal aroma entre
las grutas de mi alma.
Cautiva de tu reino soy
y levanto en vilo mi oro vivo,
desnudando mis manos
como la blanca plegaria sobre
la cuna del viento.
Luz que consagras mi esperanza,
fuego largo acechando mis anhelos,
sobre tus delicados brazos
enclaustro mi alma,
dejando a la noche reinar en sus cielos.
NUNA.
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