Ronald Bonilla Carvajal
Poeta recién llegado

No es cierto.
Los poemas apenas se inician
después de las palabras.
Algo nos rozó
y el bosque húmedo
que emblanqueció tus mejillas
y los rincones
que nos vieron desvestir la soledad,
las metáforas que intentamos
prender en la inconsciencia,
la comunicación del viento
para que continuara nuestro abrazo,
y la luna que me donó la noche
de tanto repetir tu nombre,
solo fueron acasos imprecisos,
preguntas para seguir entre brumas
el pasado terrible de los lobos siempre increpando al mundo.
También formamos ángeles hambrientos
cuando la punta de tu dedo
rozó mis labios encrespados,
y trastocamos los caminos
con sed en los delirios renovada,
y entendimos de pronto,
cercados por el viento,
que los sueños pedidos al ocaso
programan los encuentros
casi ciegos de la próxima aurora.
De mi libro DESPUÉS DE SOÑARTE
Editorial de la Uned, 2008
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