Cuentista
Silencio, un cuento.
Macabro relato corto
Para ser justo admitiré, que no fue el primero
aquel último animal al que decepcionado, dediqué sepultura.
Lo intenté una y otra vez, sin embargo los mamíferos domésticos morían,
y créanme, no me agradaba.
Desangrados o de una repulsiva infección, cada mascota
de suave pelambre mutilada, no me duraba demasiado con vida.
Sus pupilas atrayentes eran piezas tan apuestas para mí
que el nacido pasatiempo se transformó en desvelo.
Los felinos, poseían las pupilas más extrañas,
las más codiciadas en sus letárgicos y amarillentos ojos
que yo, extirpaba con sumo cuidado en bello ejemplar
llegado a mis manos.
Al devastar a los mininos de pelaje oscuro, proseguí con los pardos,
los castaños, grisáceos, marrones. ¡Todos descansan enterrados!
Rebasé un punto, en el que incluso ensayé aquel despropósito
con razas distintas. Perros, ratas, ¡cobayas!
Ninguno envejecía, cada cual moría agonizante.
Mi obsesión era tal y tan creciente en los años
que ahora, escribo placiente estas letras nocturnas...
¡Con un solo ojo!
"Cuentista" 2015