Madre... I

Chrix

Poeta que considera el portal su segunda casa
Unas horas marcan el delirio

del reloj que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,
un lunes, miércoles o quizás un domingo,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas tallan en mi un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

aunque, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…
retroceder los años,
pero yo igual te quiero.
 
Última edición:
Unas letras muy emotivas, Chrix, con un sentimiento muy noble, toca partir, así es la vida, pero jamás olvidar, para una madre, no hay arrugas , ni nada de aquello que nos marca el tiempo, tan solo está el amor de madre. UN abrazo
 
Unas horas marcan el delirio

del el tiempo que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas me tallan un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

que, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…
Precioso poema Chrix, donde con unas buenas pinceladas de imagen describes el amor de una madre. ha sido muy grato leerte. Un abrazo amigo.
 
Unas horas marcan el delirio

del el tiempo que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas me tallan un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

que, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…
Una bella , profunda y comovedora inspiración nacida del alma
nos dejas en este poema querido amigo Chrix, donde el sentimiento
se desborda en cada verso llegando al lector en forma de una bella
poesía. Ha sido como siempre un placer pasar por tus letras.
Todavía no sé si aqui funciona la reput. o no pero por supuesto que
la tienes merecida. Besos y un abrazo de tu amiga Tere
 
Unas horas marcan el delirio

del el tiempo que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas me tallan un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

que, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…
Gran y hermoso sentir bellamente plasmado en este poema.
Un gusto leerte preciado amigo.
Cordial saludo y abrazos
 
un poema encantador y significativo, grato leerte
Unas horas marcan el delirio

del el tiempo que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas me tallan un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

que, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…
 
Unas horas marcan el delirio

del el tiempo que fenece.

Eran canas de segundos que me hacían hombre

con mirada de niño.

Pudo hacer la historia pirámides de tiempo,

pero eran tus brazos que lloraban mi camino,

yo me armé de silencio, armadura sin guerra,

para evitar que tus ojos me atraviesen su rio.

Son mis huesos esqueletos de sueños

buscando la carne del futuro,

quiero despertarme en la piel de la vida

con mi rostro temprano buscando sus gestos,

para mostrarte al hombre que tu sacrificio soñó.

Hay salida querida Madre,

la noche hará cimbrar las campanas de la distancia,

y las lágrimas se harán músculos de plegarias

sosteniendo el peso del miedo.

Pero tengo el calor de tus brazos aún quemando

los témpanos del frío.

Si mi cama está tan ordenada, un regreso

será el tornado de tu alegría.

No te asustes si mis arrugas me tallan un hombre nuevo,

para eso,

Yo le abre hecho tantos nudos al tiempo

para verte la misma de siempre,

que, en agosto

fingiendo ser enero, será difícil…

Ese vínculo que nada destruye. Ese amor que se perpetúa, esos ojos que siempre ven la luz aunque la noche hubiera cubierto su esperanza.
Muy emotivo. Felicidades

Palmira
 
Unas letras muy emotivas, Chrix, con un sentimiento muy noble, toca partir, así es la vida, pero jamás olvidar, para una madre, no hay arrugas , ni nada de aquello que nos marca el tiempo, tan solo está el amor de madre. UN abrazo
Asi de cierto Marlene, besos preciosa.
 

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