Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llevando sobre tus hombros
una carga muy valiosa,
que te impulsa valerosa
a surgir de los escombros.
Ante tus propios asombros
puedes mantenerte erguida,
quien pensó verte destruida
asombrado al contemplarte:
que lograste levantarte
cuando te creyó sin vida.
En callejón sin salida
se convirtió tu camino,
a tu favor intervino
por toda suerte la vida.
De la mano fuiste asida
por el ser que en tus entrañas,
ignorando odios y mañas
quiere salir victorioso,
un pequeño ser, hermoso,
va tejiendo sus hazañas.
Los problemas cual montañas
juntos los van esquivando,
fuertes batallas librando
entre tantas alimañas.
Gentes por demás hurañas
con tan malos pensamientos,
impulsivos y avarientos
te demuestran su desprecio,
con un proceder muy necio
de podridos sentimientos.
Sufriendo aborrecimientos
y desprecios de la gente,
aún así eres prudente
rehúyes a enfrentamientos.
Esperas buenos momentos
que traigan calma a tu vida,
para encontrar la salida
que a tu ser otorgue calma,
que pacifique a tu alma
totalmente dolorida.
Al final de la partida
después de tantos vaivenes,
recibes los parabienes
y le das la bienvenida.
A ese ser que con tu vida
a ultranza lo defendiste,
tu ser completo ofreciste
para que ese ángel naciera,
e hizo la pena valiera
el tormento que sufriste.
una carga muy valiosa,
que te impulsa valerosa
a surgir de los escombros.
Ante tus propios asombros
puedes mantenerte erguida,
quien pensó verte destruida
asombrado al contemplarte:
que lograste levantarte
cuando te creyó sin vida.
En callejón sin salida
se convirtió tu camino,
a tu favor intervino
por toda suerte la vida.
De la mano fuiste asida
por el ser que en tus entrañas,
ignorando odios y mañas
quiere salir victorioso,
un pequeño ser, hermoso,
va tejiendo sus hazañas.
Los problemas cual montañas
juntos los van esquivando,
fuertes batallas librando
entre tantas alimañas.
Gentes por demás hurañas
con tan malos pensamientos,
impulsivos y avarientos
te demuestran su desprecio,
con un proceder muy necio
de podridos sentimientos.
Sufriendo aborrecimientos
y desprecios de la gente,
aún así eres prudente
rehúyes a enfrentamientos.
Esperas buenos momentos
que traigan calma a tu vida,
para encontrar la salida
que a tu ser otorgue calma,
que pacifique a tu alma
totalmente dolorida.
Al final de la partida
después de tantos vaivenes,
recibes los parabienes
y le das la bienvenida.
A ese ser que con tu vida
a ultranza lo defendiste,
tu ser completo ofreciste
para que ese ángel naciera,
e hizo la pena valiera
el tormento que sufriste.
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