Jeronimovillan
Poeta recién llegado
No te levantes nunca madre tierra;
no veas sus ojos perversos,
sus ojos hambrientos, sus ojos sangrientos.
No te levantes nunca madre tierra;
ojala esa noche sea noche
y sea tarde para tus desvelos,
pero madre tierra, fuese lo que fuese,
aún no, aún no te despiertes.
Deja que su ambición violenta vean,
que tus campos, cuando lloran,
les hielen las entrañas de codicia llenas;
que vean madre tierra tus retoños fallecidos,
por imprimir papel moneda, ya yertos en el camino.
¡Que sea tarde madre tierra!;
sus puños abiertos: dame, dame tierra;
que falte el agua y el oxígeno,
que sus siembras ya no den cosecha.
No los veas nunca madre tierra,
estos ya no son tus hijos,
son tus mayores enemigos,
quienes un día te alabaron
hoy te dejan todo vacío, todo perdido.
no veas sus ojos perversos,
sus ojos hambrientos, sus ojos sangrientos.
No te levantes nunca madre tierra;
ojala esa noche sea noche
y sea tarde para tus desvelos,
pero madre tierra, fuese lo que fuese,
aún no, aún no te despiertes.
Deja que su ambición violenta vean,
que tus campos, cuando lloran,
les hielen las entrañas de codicia llenas;
que vean madre tierra tus retoños fallecidos,
por imprimir papel moneda, ya yertos en el camino.
¡Que sea tarde madre tierra!;
sus puños abiertos: dame, dame tierra;
que falte el agua y el oxígeno,
que sus siembras ya no den cosecha.
No los veas nunca madre tierra,
estos ya no son tus hijos,
son tus mayores enemigos,
quienes un día te alabaron
hoy te dejan todo vacío, todo perdido.
Jerónimo Villa