EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Por la dañina punta de la flecha
que disparó Cupido tras intento,
mis alas rotas llevo por el viento,
zigzagueando de izquierda hacia derecha.
Voy esquivando la daga de la Estrecha,
trocando el barro en alma de cemento,
¡y cuál tenaz labriego en su elemento!
recibo de la vida mi cosecha.
Es que encontré la gracia de los besos,
del gran amor que suple las carencias
y de ternura colma en abundancia.
El rayo de su sol sobre mis huesos,
ha dado forma activa a mis esencias,
dejando atrás las alas de mi infancia.